Los ausentes

La Razón
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Llevo unos días que vivo sin vivir en mí. La todavía lideresa del PP en Madrid, aunque un poco menos después de las últimas elecciones, se encuentra en paradero desconocido. Durante los meses previos a las elecciones aparecía hasta en la sopa; otro tanto sucedió en los días previos a la cita electoral y en los inmediatamente posteriores, cuando desarrolló una más que notable hiperactividad apuntando ideas por doquier sobre apoyos, posibles pactos o coaliciones con otros grupos políticos. Después de eso, ha entrado en modo «off» y ni siquiera sale a pasear a su perro Pecas, que se hizo tan famoso en la campaña. No arriendo las ganancias a Pecas si su dueña tiene depositada su atención sólo en él. Ni siquiera ha dicho esta boca es mía tras la imputación y dimisión de Salvador Victoria y Lucía Figar, dos estrechos colaboradores suyos. Algo gordo debe estar pasando para que ande ausente.

Otro al que el PP debe una parte de los resultados que ha cosechado en las últimas elecciones autonómicas y generales lleva más tiempo ausente. Su forzada desaparición de la escena comenzó semanas antes de la cita electoral, cuando muchos de sus compañeros de partido advirtieron a Madrid que no querían que se dejase ver por sus demarcaciones. No ha participado en actos de campaña. Parece que quedan lejos en el tiempo sus apariciones en televisión anunciando subidas de impuestos mientras se reía, aunque por lo visto una parte de los ciudadanos tengan muy fresca en su memoria estas imágenes, y hayan pasado la factura correspondiente en forma de abstención o de voto a otros partidos. Tampoco se olvidan sus amenazas a colectivos diversos y su chulería. ¿A qué se deberá su ausencia? ¿Estará haciendo examen de conciencia?