Más unidos que nunca

Las fiestas navideñas llegan al Palacio de la Zarzuela este año con un cierto sabor agridulce. En

la parte positiva cuenta, sin duda, poder celebrar de nuevo estas fechas juntos todos los miembros de la Familia Real después de un año duro para todos sus miembros. Que el Rey se vaya recuperando de su operación de cadera, después de que su salud estuviese en seio peligro a causa de una infección que podría haber degenerado en algo peor, es motivo más que sobrado de alegría y alivio para las Infantas, los Príncipes y la Reina. Todos ellos han pasado por una etapa de gran preocupación por el estado de salud de Don Juan Carlos, que tan acertadamente ha atajado el doctor Cabanela, consultado en el momento preciso por los responsables de la Casa Real. Gracias a esa llamada y a la pronta respuesta del prestigioso cirujano, Don Juan Carlos ve hoy con esperanza ese futuro próximo para el que ya se hacen planes de trabajo de cara a la primavera, en los que se incluyen viajes al extranjero, pendientes desde hace meses y aplazados a causa de su dolencia. Pero también hay noticias que mantienen la inquietud en la Familia Real, que ahora está pendiente de la posible imputación que el juez Castro tiene que decidir en las próximas semanas. El magistrado ha mostrado con anterioridad su decisión de imputar a Doña Cristina a pesar de ser él mismo quien descartó esa posibilidad hace ya un año y medio. Una decisión que tiene de nuevo entre sus manos pese a que solamente una de las partes –el sindicato «Manos Limpias»– haya pedido la imputación de la Infanta. La repercusión social y política de este proceso es el principal nubarrón que se cierne sobre la Familia Real. Además, no parece haber posibilidades de que se despeje en un futuro próximo.