No hubo revancha

No había lugar a la revancha. Después del 0-5 de Liga, el Valencia sólo podía aspirar a un resultado discreto y lo consiguió con el empate a un tanto. Eliminar al Real Madrid, con dos goles a favor y el antecedente penal tan cercano, era demasiada empresa. Moralmente había un equipo vencedor y con escaso espíritu. Sin embargo, hasta el minuto 44 en que marcó Benzema, tras error de Ricardo Costa, el partido no tenía vencedor.

El Valencia apretaba más que el Madrid y en los saques de esquina, Casillas primero y Adán después, tuvieron que resolver problemas en los remates de cabeza. Casillas fue lesionado por su compañero Arbeloa, en patada que no fue al aire sino a la muñeca y ello posibilitó la entrada del guardameta suplente.

El juego fue propio de la Copa del Rey. Sin grandes ocasiones de gol, con el balón repartido y con cierta tensión en algunos momentos. Valverde esta vez no arriesgó tanto. Volvió a dar paso como pivote defensivo a Víctor Ruiz prescindió de Gago y Banega, éste salió en la segunda mitad, y por ausencia de Soldado, Nelson Valdez fue la pesadilla de la zaga madridista en los balones aéreos. El equipo fue más racional. Pereira y Cissokho ocuparon los laterales, Ricardo Costa fue central y Guardado, centrocampista. El principal error estuvo en no vigilar más a Xabi Alonso.

El Valencia no se conformó con la derrota y tras el gol de Tino Costa siguió empujando. Le faltó precisión en el remate. Coentrao y Di María no acabaron el partido tras ver tarjeta roja. Fueron dos jugadas estúpidas en eliminatoria ganada. Pérez Lasa siempre fue pistolero rápido.