No sé, no sé...

Todo lo que quiera Google, campanas y confeti incluidos, para dar a conocer este prodigio de la electrónica, primo hermano de Pocoyó, pero yo no lo veo nada claro. Ya sé que muchos pensarán que resulta más peligroso fiarse de la conducción de una persona, pero los que a diario se enfrentan con máquinas, ordenadores y demás artilugios electrónicos sabrán la cara de vaca mirando al tren que se te queda cuando la única excusa que te da el señor que aprieta insistentemente el botón de un ordenador buscando algo que no aparece es que «el sistema se ha caído» y no puede hacer nada, porque es la máquina la que manda y él, como simple humano, ha perdido el control frente a la máquina. Pues imagínense esa impotencia encerrados en un habitáculo enano que Google califica de coche del futuro. Por no hablar de lo poco práctico que de momento parece. Porque supongo que, para que este invento llegue a ser una realidad, primero tendrá que ser modernizado, más que nada por no tardar 15 horas en hacer un trayecto que hoy se hace en tres horas en un coche normal, o en hora y media en un AVE.

Y segundo, será necesario acondicionar carreteras y ciudades para que el bicho electrónico con forma de huevo se ubique, porque como funcione tan bien como las actualizaciones de Google o su sistema de traducción simultánea, mejor optar por el patinete. Lo bueno será que, como el conductor tiene nula responsabilidad, supongo que pagará menos impuestos. Aunque es mucho suponer.