Pensamientos secretos

Pensamientos y sentimientos solían ser invisibles a terceros. Es decir: nadie puede leer la mente o el alma de otras personas. Los especialistas en «lenguaje corporal» intentan traducir lo que piensa o siente algún individuo a través de las señales visibles, externas, que ofrece. Nuestra imaginación y corazón siempre han estado ocultos a ojos de nuestros semejantes que solían conformarse con decir aquello de que «la cara es el espejo del alma» aún a sabiendas de que el espíritu humano es un pozo inmensurable, lleno de secretos y sorprendentes enigmas.

Desde hace muy pocos años, la democratización de la tecnología de las telecomunicaciones, junto con la consiguiente proliferación de las «redes sociales», han sacado a la luz pensamientos y sentimientos que hasta ahora vivían en la zona más oscura y cifrada de la conciencia individual o colectiva. Ahora los pensamientos y sentimientos más íntimos de la gente se oyen a grito pelado en internet: la rabia, el odio, la falta de compasión, el ensañamiento con vivos y muertos, la ferocidad de las expresiones, incluso la sevicia, o esa turbadora dureza de la que son capaces personas que no aparentan albergar ninguna saña en su interior... Lo que antes estaba oculto, ha salido a flote. Como lava ardiente, las emociones reales, inmediatas, expresadas de forma impulsiva y «auténtica», aún bajo esa cierta falsedad que ampara el anonimato, han abrasado la actualidad. Existen quienes se «escandalizan» ante el estruendo furioso que producen personas anónimas (nunca mejor dicho) que sumando sus imprecaciones logran componer un aullido social que alcanza oídos poderosos, pero ese detrito bronco es el mismo que siempre, a lo largo de la historia, ha anidado en la mente y el corazón de quienes se sentían afrentados, frustrados o fracasados. Lo que ocurre es que antes no podía oírse. Y ahora es atronador.