Real Madrid

Pues sí, «molto longo»

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Dos goles en el cuarto de hora del alba en el Santiago Bernabéu, que el Wolfsburgo no tuvo tiempo ni para desperezarse, más convencido de su éxito que de un fracaso que el partido de ida no presagiaba. Error. Pim, pam, pum. Cristiano Ronaldo, Cristiano y Cristiano –de falta el tercero, la luz–. Y se lesionó Draxler, el alemán buenísimo. La grada, efervescente, entregada; el Real Madrid, convencido; Benzema, desatado, y Carvajal, en su sitio, esencia de la cantera que cuesta bendecirla ni, aunque roce el Balón de Oro. Como si el producto nacional fuera menor, menos que un recurso, como si hubiera que poner los millones en el campo, que decía Johan Cruyff con otra intención, aunque hay petardos que ni cayendo del cielo engañan; llegan precedidos de cifras de siete dígitos con un asterisco que indica «puesto asegurado». Así se fragua la desespañolización del Madrid, con fichajes que tanto recuerdan a Rodax, aquel paquete austriaco que surcó el Manzanares aguas arriba con el visado de Gil y Gil hasta que se ahogó. Danilo es bastante mejor que el ejemplo, pero no es mejor que Carvajal y Zidane debería saberlo, no por el encuentro de ida ni por el de vuelta. Es por mucho más; pero a la sandez, cuando coge la linde, no hay humano que la distraiga. Alguien advirtió una debilidad en Carvajal y le condenó. Las vías de agua de Danilo, sin embargo, son accidentes con excusa. Y Zidane le puso «allí» y la consecuencia pudo ser histórica.

Y no es que «allí» fallara sólo Danilo; en Alemania el entrenador se cayó con todo el equipo. No fue un lapsus sino el desbarajuste total. Pero había tiempo para reconducir una situación que nunca debió torcerse como lo hizo. Porque, como dijo Juanito, y que me perdone su hijo, porque no invoco sino que enuncio, «noventa minuti en el Bernabéu son molto longo». Vaya si lo son; pero porque las caídas de tensión del Madrid son casi tan «longas» como un partido y acongojan.