Restringido

Quien aguanta gana

La Razón
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La primera cuestión en la que han coincidido Rajoy y Sánchez es en confirmar que se presentarán para revalidar el liderazgo al frente de sus partidos. Después de los resultados del 20-D, quizá no sea la situación interna de PP y PSOE lo que preocupa a los españoles, claro. Pero, tras el fogonazo de Aznar pidiendo un Congreso sucesorio abierto y las declaraciones de una pléyade de disgustados barones socialistas marcando las líneas a los pactos, ambos dirigentes tenían que reforzar su autoridad. Primero, para afrontar las negociaciones de investidura que se avecinan. Luego, por si nadie lograse ser presidente, para garantizarse ser candidato en unas nuevas elecciones.

Rajoy y Sánchez son conscientes de que las próximas semanas no sólo está en juego (por turno) quién estará en La Moncloa: también los bastones de mando de Génova y Ferraz andan en disputa. No son ingenuos. Saben que sólo uno continuará al frente de su formación política: el que sea presidente del Gobierno. Pero también es posible que ninguno lo sea, porque todo se precipite hacia unos nuevos comicios. Por ello los intereses de ambos mandatarios convergen a la hora de retrasar los congresos de partido para blindar su posición como candidatos.

En el cuartel general del PP reina la desilusión en estas horas en las que los españoles nos felicitamos la Navidad: «Sánchez no va a permitir que Rajoy sea presidente», me cuenta un miembro del Comité de Dirección a quien telefoneo. Tampoco les dejan resquicios para la esperanza las declaraciones de líderes regionales socialistas como Susana Díaz, Fernández-Vara, Javier Fernández, Ximo Puig y Emiliano García-Page. «El no del PSOE al PP es rotundo», apunta este vip popular.

Más dudas surgen respecto a si Sánchez tendrá los respaldos necesarios, incluso dentro de su partido, para hacer ese «Gobierno de cambio» al que viene aferrándose. A este respecto será esclarecedor lo que suceda en la reunión que el secretario general del PSOE mantendrá con sus dirigentes territoriales regionales este domingo, y luego mañana en el Comité Federal. En los despachos genoveses, por más que sepan que el PP debe intentar formar Gobierno por ser el partido más votado, preferirían que «el trago pasase cuanto antes» tras el «shock» de despilfarrar la mayoría absoluta en cuatro años. En cualquier caso, en Génova lo que no desean es que la «vendetta» personal de Sánchez con Rajoy («Que la hay», se afirma categóricamente) alargue las conversaciones entre PP y PSOE si no van a ningún lado. Temen que la estrategia socialista sea dilatar los tiempos para proyectar la imagen de un PP mendicante por seguir en el poder: «Eso nos desgasta porque nos pone en situación similar a la de Mas suplicando el apoyo de la CUP», avisan fuentes populares.

Mientras, como si en una realidad paralela viviesen, las voces consultadas en La Moncloa siguen la teoría de Camilo José Cela: «Quien resiste gana». Tienen confianza en que sus rivales entren en razón y comprendan que «su mejor opción es ceder para que Rajoy siga al frente de un Gobierno en minoría». «Podemos no va a darle de ninguna forma el poder a Sánchez, por eso lo coloca ante escenarios como la autodeterminación que son inaceptables para el PSOE. Pablo Iglesias quiere que se repitan las elecciones porque el voto útil de la izquierda correría a su favor como alternativa posible frente a Rajoy y dejaría seco al socialismo», es el análisis del «mal menor» del PSOE que ilusiona a los monclovitas.