¿Quién importa el arroz?

Los ministros de Agricultura de la UE se reúnen hoy en Bruselas. Aprobarán formalmente los reglamentos correspondientes a la reforma de la PAC. Pero lo verdaderamente importante es el debate que va a tener lugar sobre el mercado del arroz y las importaciones procedentes de países terceros, especialmente de Camboya, que se han disparado durante los últimos años. Los estados miembros productores (Italia, España, Bulgaria, Grecia, Francia y Portugal) pedirán a la Comisión Europea que siga muy de cerca lo que califican en un documento remitido a Bruselas como «situación particularmente difícil» del sector del arroz en la UE, como consecuencia de las importaciones de algunos países terceros que han pasado de 5.000 toneladas en 2008 a más de 180.000 toneladas este año. Existen sospechas entre los productores comunitarios sobre operaciones triangulares y de que todo el arroz que entra en la UE procedente de Camboya no tiene ese origen. Además, se preguntan quién está realizando estas importaciones. A la espera de tener los resultados concretos, recuerdan que una multinacional de origen español es la primera operadora en el mercado mundial del arroz.

Precisamente, las organizaciones agrarias de la UE han echado en falta, durante las últimas negociaciones en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que finalizaron en el acuerdo de Bali hace poco más de una semana, un debate sobre las diferentes exigencias que tienen los agricultores y ganaderos de la UE a la hora de producir (medio ambiente, transgénicos, fitosanitarios, veterinarias) que suponen un importante incremento de sus costes, y las vigentes en países terceros, como Camboya y otros que luego exportan sus productos al mercado comunitario. «¿Quién garantiza que el arroz, los cereales o las carnes que vienen de fuera cumplen los mismos requisitos que nos exigen a nosotros?», se preguntan desde el COPA COGECA, la organización que agrupa a los sindicatos y cooperativas de la UE. Consideran que este asunto también se debe debatir en la OMC porque, en caso contrario, los agricultores y ganaderos de la UE siempre estarán en inferioridad de condiciones y no podrán competir. Razón no les falta. Lo que sucede con el arroz es el último ejemplo.