¿Quién lo desenredará?

El Consell tiene todo el derecho a controlar el Valencia C.F. y los órganos de su influencia, derecho que le otorga el hacerse cargo del crédito de 81 millones de euros -86 millones si se suman los 4,9 de intereses últimos- y que está dispuesto a ejecutar a juzgar por las declaraciones del vicepresidente, José Císcar, y del conseller Máximo Buch.

Dicho esto, las formas con las que este último ha iniciado el asalto del primer peldaño -el dominio de la Fundación Valencia C.F.- no parecen las más adecuadas en un momento de cierta convulsión en torno al club y del desprestigio social de la clase política. De ahí que me reconfirme en la idea plasmada hace unos días en este gallinero: da la impresión de que el Gobierno valenciano no ha tomado conciencia plena de dónde se está metiendo, un problema de características especialmente peculiares que se suma al rosario de preocupaciones ya de por sí demasiado amplio. Demasiado lío. ¿Quién lo desenredará?

Por los vientos que se avecinan, coincido con mi amigo Rogelio en que lo mejor que le podía suceder a la Fundación es que la dejaran como estaba y que los políticos se llevaran el paquete de acciones a otra entidad desde la que ejercer el poder sobre el club.

La Fundación no fue creada como tenedora de acciones. Por intereses ajenos, fue utilizada como instrumento en una determinada coyuntura de dificultad para Bancaja por su relaciones financieras con el Valencia. Deberían dejarla con lo que viene haciendo desde hace años: fútbol base. De lo contrario, hasta eso puede peligrar. Así es la vida.