Regresar cien años más tarde

La aventura duró poco. Su barco, el «Akademik Shokalskiy», quedó atrapado en el hielo antártico, pero los 52 pasajeros que se habían enrolado en esta expedición turística pudieron comunicarse con el mundo. «Estamos todos a salvo», dijeron vía Twitter una vez que el rompehielos australiano «Aurora Australis» los había rescatado. Todo pudo retransmitirse en tiempo real, aunque luego las imágenes fuesen de una irrealidad insustancial. Hay un vídeo en el que se los ve cantando a grito en pecho «Happy New Year» en el comedor del barco, mientras éste seguía varado en un mar de bloques de hielo. Sabían que no corrían riesgos: ya eran trending topic. La aventura acabó despiadadamente: ¿quién pagará el rescate? Mientras regresaban a sus casas, se hicieron públicas las fotografías que exactamente cien años antes había realizado la expedición del explorador irlandés Ernest Shackleton, que, en 1914, también quedó atrapado en el hielo y que protagonizó una sobrehumana historia de supervivencia. A bordo del «Endurance», partieron al Atlántico sur con la intención de realizar la primera travesía a pie de la Antártida –desde el mar de Webbell hasta el mar de Ross– después de la emprendida por Scott años antes y de la que nunca regresó. En una cabaña en la que Scott estuvo refugiado (su leyenda es aún mayor porque al llegar al Polo Sur comprobó que Admundsen se había adelantado) se han encontrado 22 negativos congelados que ahora han vuelto a la vida. Han tardado cien años en regresar, pero, sin embargo, estas imágenes, aún no siendo en tiempo real, transmiten más realidad que las tuiteadas. Son en blanco y negro, están rayadas y los protagonistas mantienen la misma calma que el paisaje infinito que los envuelve, a pesar de que supiesen que estaban perdidos para siempre. Durante dos años permanecieron atrapados, pisaron zonas que humano alguno había pisado y sobrevivieron. Tardaron un siglo.