Sembrando esperanza

España bate récords en algo tan maravilloso y vital como es la donación tanto de sangre como de órganos. Y ya que mañana se celebra el Día Mundial de la Donación de Órganos, celebramos también el aumento de la conciencia y el compromiso social sobre la importancia de donar, que está abriendo nuevas oportunidades de vida. Se trata de ofrecer un nuevo comienzo, a veces casi una resurrección, a alguien que ve que su vida se acaba, y sin perjuicio para nadie. Luego no hay excusas para no donar. Creo que debemos inculcarlo culturalmente para que los que sí tengan la posibilidad de seguir viviendo, puedan hacerlo. También los tejidos humanos pueden trasplantarse y resultan vitales en el tratamiento de algunas enfermedades. Es ésta una llamada a la solidaridad, porque para poder hacer un trasplante, hacen falta equipos profesionales competentes, buena coordinación e infraestructura, pero sobre todo, lo imprescindible, son los donantes. Hay mucha gente esperando, por ejemplo, un riñón, que si no donamos, pierde su oportunidad de abrir nuevos caminos y mejorar la calidad de vida del prójimo, y eso significa también progreso. Fundaciones como la de Carlos Sanz, nos recuerdan la importancia de hacernos donantes y contribuir a ese incremento de las donaciones de órganos que ha permitido que España esté, año tras año, el primer país del mundo en donantes de órganos por millón de habitantes. Afortunadamente la medicina y la cirugía avanzan veloces. Sólo queda que nuestra mente pueda también avanzar para entender que nuestros órganos y nuestra sangre, pueden hacer algo tan milagroso como sembrar esperanza.