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Total falta de pudor

¿Qué es lo que quieren los separatistas catalanes? ¿La independencia?, ¿el pacto fiscal?, ¿la inmunidad para delinquir? Da la impresión de que cualquier cosa, todo, con tal de que sea imposible. A juzgar por las palabras de ayer del presidente de la Generalitat catalana y de la algarada callejera convocada por la Asamblea Nacional Catalana, parece que el objetivo se centra ahora en que Artur Mas no sea juzgado de los delitos que puedan imputársele. «Justicia para todos los que no sean de los nuestros» es la máxima que se desprende de la movilización independentista.

Si no que me expliquen a qué reponden la convocatoria de manifestaciones a favor de Artur Mas para influir en la Justicia y las palabras de ayer del propio presidente: «La utilización partidista de la Justicia puede mermar la democracia», pronunciadas ante el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y el ministro de Justicia, Rafael Catalá y que contenían una clara acusación de que los tribunales son utilizados, por lo que a él respecta, partidistamente».

Ante semejante falta de pudor, puedo decir que desde el «caso Banca Catalana», si en algo se ha dejado influir la Justicia, ha sido a favor de Jordi Pujol y sus cohortes. Como acertadamente manifestaba la dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas si alguien se ha aprovechado han sido «Mas y su partido, CDC, que han contribuido y se han beneficiado durante años de la politización de la justicia, con su participación en el nombramiento de los miembros del Poder Judicial». Artur Mas está obligado a afrontar, como cualquier hijo de vecino, cualquier posible imputación y a demostrar a los tribunales su inocencia. Si no pudiera, a aceptar con dignidad la decisión de uno de los pilares en los que sustenta un Estado de Derecho como España. Así es la vida.