Tregua hasta el 24 de mayo

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Era el comentario general tras la Junta Directiva. Mientras algunos barones regionales se dirigían a sus coches oficiales y otros cargos del PP inundaban locales cercanos a la sede de Génova 13, todos coincidían: «Esta vez el jefe se ha enfadado». Muy cierto. Si hay algo que le fastidie profundamente a Mariano Rajoy son las intrigas y, mucho más, si éstas se difunden o filtran a los medios. En el entorno del presidente aseguran que no le ha gustado nada, pero nada, el espectáculo de los últimos días con la supuesta batalla entre María Dolores de Cospedal y Javier Arenas. Esto es un partido serio y no un colegio de envidiosos, parece que comentó Rajoy visiblemente molesto a sus colaboradores más cercanos.

Según algunos asistentes, Mariano llegó muy serio a la reunión en medio de un silencio sepulcral. «Después de la regañina nos calentamos todos», dice un veterano dirigente. En efecto, conforme desgranaba su discurso, arengando a no meterse en enredos y dedicarse a ganar las elecciones, el ambiente se caldeó. La escena de todos en pie aplaudiendo con fervor rubricó sus palabras. Los ministros, en primera fila, bien calladitos. El presidente, flanqueado por Cospedal y Arenas no se perdió en contemplaciones. Los más observadores vieron a la secretaria general y al político andaluz «con cara de circunstancias». Por el contrario, Rafael Hernando y Esteban González Pons se esforzaron por lucir amplia sonrisa en medio de la tensión contenida.

«Prietas las filas porque nos jugamos el sillón», musitó uno de los líderes territoriales. Si acaso, una crítica: la de no poder intervenir porque no se permitió turno de réplica. Esta vez, todos vieron a Rajoy enfadado de verdad, contundente en su hoja de ruta y en desechar pactos con nadie que no sea el pueblo español. Les ha mandado callar y ponerse a trabajar, aunque algunos recordaban la famosa frase del primer ministro británico Winston Churchill cuando dijo haber ganado una guerra y perdido unas elecciones. «Nos ha dado moral de victoria», replicaba un ministro de los más cercanos al presidente.

Tras la imagen de unidad, aplausos incluidos, cada mochuelo a su olivo. O sea, cada cual a su trabajo y los que tienen que competir a la caza del voto descontento. Nadie duda de que este primer «round» lo ha ganado Mariano Rajoy con creces. Pero muchos coinciden en que la tregua llegará hasta el 24 de mayo. «Esa noche sí será histórica», aseguran varios dirigentes en función de los resultados electorales. Hasta entonces, el jefe no quiere líos ni monsergas. Así lo entendieron todos y atención al que se mueva.