Una ocurrencia de Sánchez

Me gustaría equivocarme, pero me temo que la celebración del Consejo de Ministros el próximo viernes 21 en Barcelona será un lío enorme. Me extrañaría que no fuera así, porque es una oportunidad para que los independentistas proyecten el conflicto en el ámbito internacional. El propio despliegue policial, algo insólito, muestra el grave error que ha cometido el presidente Sánchez convocándolo. Es cierto que el Gobierno se debería poder reunir en cualquier punto de la geografía nacional, pero no es menos cierto que existe un conflicto que, además, se está gestionando rematadamente mal desde Moncloa. El buenismo no funciona desgraciadamente, porque los radicales se han instalado en una política de máximos y lo quieren todo. A esto se añade que el juicio del procés sirve de motor para el enfrentamiento y el victimismo.

Estamos ante una extravagante ocurrencia presidencial y lo mejor hubiera sido posponer esta celebración hasta que las circunstancias fueran más favorables. No hay nada que ganar y mucho que perder. Hay diversas posibilidades y reconozco que ninguna me parece buena, ya que pueden optar por las protestas pacíficas de dimensiones imprevisibles hasta los actos de violencia por parte de los CDR. Cualquier acción policial será magnificada como sucedió con el 1-O y los más radicales quieren, desde luego, una confrontación pura y dura que se proyecte en Europa para dar la imagen de represión y ausencia de libertades. Nada les resulta más útil que esa internacionalización para que parezca un conflicto político donde el centralismo madrileño impide el diálogo y la negociación. Es mentira, pero no les importa.

¿Qué gana Sánchez y su gobierno? Es un arcano irresoluble. No puedo creer que sea tan ingenuo como para creer que hablando con Torra lo convencerá y que con unas palmaditas en la espalda, algunas transferencias de competencias y un dinerillo se aplacará el independentismo. La imagen de un gobierno enviando a miles de policías, junto a los Mossos que serán desplegados, es una clara derrota, porque es muy diferente a lo que se tuvo que hacer con motivo del referéndum ilegal. No tiene ningún sentido que se tenga que celebrar un consejo de ministros en un escenario de excepcionalidad como si fuera en tierra enemiga, porque Cataluña ha sido, es y seguirá siendo una parte muy importante de España a pesar de los errores que está cometiendo el Gobierno con su actitud contemporizadora.

El desastre del PSOE en Andalucía está condicionando de forma negativa la acción del Gobierno y provocando unos vaivenes en Sánchez que son interpretados como una muestra de debilidad por la amalgama partidista y asociativa que conforma el independentismo. Es cierto que no hay una unidad de acción, pero sí puede existir en la estrategia de bloquear las calles y manifestarse pacíficamente. Esto sería un éxito para ellos, porque se equivocan los que piensan que serán unos miles y que no será grave. Las ocurrencias presidenciales nos pueden costar muy caras.