Volver al hogar

Volver a casa es una de las mayores motivaciones en estas fechas. Compartir la Navidad y empezar un año nuevo cargado de esperanzas, ilusiones y deseos, con quienes más quieres, es lo mejor del año, aunque a veces esta entrañable etapa se vea empañada por malentendidos, encontronazos, nostalgias o emociones desmedidas. Pero el hecho de que muchos ciudadanos hayan tenido que emigrar, hace que estas fechas tengan aún mayor valor. Porque los españoles que salieron buscando una ocupación y un sueldo valoran ahora mucho más nuestra tierra. Se fueron, la mayoría con estudios universitarios, porque no veían futuro en nuestro país. Teniendo en cuenta que en las últimas décadas reinó un inmovilismo extraordinario en la población española, ésta ha sido una de las grandes consecuencias de nuestra situación socioeconómica. Y es que nos caracterizamos por ser una sociedad muy apegada a sus raíces. Somos un país plural y nos apegamos incluso a la ciudad en la que nacemos, quizá por las diferentes y seductoras idiosincrasias de cada una de ellas. También los lazos familiares y de amistad «tiran», además de la gran calidad de vida que una buena gastronomía y clima procuran. Estos días, los que han podido volver al calor del hogar, aprovechan para cargarse de energía y poder así seguir afrontando esa forzosa e inevitable vida del emigrante. Hasta tienen otra mirada hacia los inmigrantes que vinieron a España cuando sus posibilidades eran infinitamente mejores que en sus países de origen. Por solidaridad. Porque a pesar de los rasgos y las diferencias, al final somos todos asombrosamente iguales.