¿Y Argentina para cuándo?

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

Desde las ocho de la mañana de hoy lunes Francisco está volando con destino a Santiago de Chile donde, después de un vuelo de quince horas de duración, aterrizará a las doce de esta noche. Permanecerá tres días en esa nación del cono sur de América Latina para el viernes 19 de enero trasladarse a Perú.

Este hace el número veintidós de los viajes apostólicos del Papa actual en el curso de los cuales habrá visitado ochos países latinoamericanos: Brasil, Ecuador, Bolivia , Paraguay, Cuba, México, Colombia, Chile y Perú. ¿Y Argentina para cuándo? Es la pregunta que se hacen muchos y especialmente sus compatriotas que no acaban de comprender que si Wojtyla viajó a Polonia y Ratzinger a Alemania poco después de ser elegidos papas su sucesor no haya hecho lo mismo en sus cinco años de pontificado. Se ha especulado mucho sobre esta cuestión e incluso se han avanzado fechas. El Presidente Macri llegó a afirmar que Bergoglio volvería a Buenos Aires en la primavera del 2018... no será así. Y en el 2019 tampoco será fácil porque ese año tendrán lugar unas controvertidas elecciones presidenciales. Si hay algo que puede haber impedido los naturales deseos del Santo Padre de regresar a su patria es su deseo de no verse manipulado políticamente en ninguna dirección.

El viaje que ahora comienza lo sintetizan los lemas escogidos «Mi paz les doy» (Chile) y «Unidos por la esperanza» (Perú). «Paz y esperanza compartidas entre todos» como él mismo ha afirmado en el vídeo mensaje enviado a ambos pueblos antes de salir de Roma. «Quiero hacerme partícipe –añadía más adelante– de las alegrías de ustedes, las tristezas, sus dificultades y esperanzas y decirles que no están solos , que el Papa está con ustedes, que la Iglesia les acoge, que la Iglesia los mira».

Durante estos siete días ,en efecto, la Iglesia y el mundo tendrán sus ojos y oídos pendientes de lo que Francisco haga y diga. Va a pronunciar veintiún discursos en los que no dejará de abordar problemas como los abusos sexuales, la corrupción política, el cuidado del planeta y la supervivencia con dignidad de las poblaciones indígenas de la Araucania y del Amazonas.