¡Y el Barça pisó la tierra!

El fin de semana nos deja una certeza, aunque algunos la habían puesto en duda. Se ha confirmado plenamente que los jugadores del Barcelona son humanos. Perder en Anoeta, campo maldito para los catalanes, podría ser previsible; lo que es mucho más sintomático es que el Barcelona perdiera un partido después de ir ganando con tranquilidad. La reacción de los donostiarras, con tres goles, unida al empate a dos en Copa frente al Málaga en el Camp Nou, sugiere que el Barça podría haber entrado en una crisis de juego, o cuando menos podía estar ante una realidad: son buenos, son muy buenos, pero no son invencibles. ¡Bienvenidos a la tierra!

Llegar a esta conclusión en enero y cuando la diferencia de puntos con el Madrid (15) es muy grande en la Liga puede parecer insuficiente. Pero a esto hay que añadir otras consideraciones que no deberían ser una anécdota. Al Madrid le queda la Copa y juega el miércoles en Valencia con una buena ventaja. También está la Liga de Campeones. Y la Liga, aunque inalcanzable, no es imposible.

Por lo tanto, lo que se ha dicho desde esta esquina en otras ocasiones esta vez suena más razonable: el Real Madrid no puede tirar la toalla, no puede bajar la tensión, no puede enredarse en peleas internas. Ahora más que nunca tienen que hacer piña. Aceptar la disciplina de Mourinho y jugar al nivel que saben, que pueden y que deben. Es el momento de la profesio-nalidad. Esperemos que se den cuenta.