Opinión

El tiempo de Felipe VI

La Razón
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Desde el pasado 2 de junio, día en el que Don Juan Carlos abdicó, España ha vivido uno de los momentos más intensos de su historia reciente. Aunque el relevo en la Corona está previsto en la Constitución, para el conjunto de la sociedad, desde los ciudadanos a los responsables públicos, era un proceso desconocido que se ha llevado a cabo con absoluta normalidad, lo que dice mucho de la madurez de nuestro sistema. Es justo reconocerlo en un momento en el que los mensajes catastrofistas encuentran audiencia con demasiada facilidad. El momento clave de dicho proceso tuvo lugar con la proclamación de Felipe VI, el 19 de junio, momento en el que, por primera vez, varias generaciones de españoles oyeron decir desde las Cortes Generales que «comienza el reinado de un Rey constitucional» y que accedía a la Jefatura del Estado de acuerdo a una Constitución refrendada hace 35 años. Es un hecho fundamental porque en él se legitima la actual Monarquía parlamentaria. De estos hechos hace un mes, un espacio de tiempo insignificante pero que ha dejado instalada la sensación de que Don Felipe ejerce con absoluta responsabilidad, con conocimiento de sus funciones («contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales... y ser cauce para la cohesión de los españoles», dijo en su discurso de proclamación), y que el cambio se ha producido sin provocar incertidumbre alguna en la sociedad. Quienes quisieron aprovechar el relevo para plantear de una manera precipitada y artificial el debate sobre monarquía o república han comprobado que esta cuestión no estaba en las prioridades de la sociedad española que, en contra de un republicanismo de tics muy sectarios, considera que la Corona ha dado estabilidad a nuestro país. Desde el día siguiente de su coronación, Felipe VI ha desarrollado una agenda intensa, nacional e internacional. En este último aspecto, ha cumplido con los países vecinos, Portugal y Marruecos, compromiso que cerrará el próximo día 22 viajando a Francia. La primera visita oficial a un mandatario extranjero fue al Papa Francisco. En la agenda nacional, ha mantenido encuentros con empresarios, agentes sociales (con especial presencia de las ONG), víctimas del terrorismo, el mundo de la cultura o el Ejército. Hay que destacar en el desarrollo de estas actividades el papel de la Reina Doña Letizia que, como Don Felipe, demuestra sensibilidad y conocimiento de lo que sucede en la calle. Felipe VI dijo en su discurso del 19 de junio que el trabajo de la Corona no se agota en sus funciones constitucionales sino que «debe estar abierta y comprometida con la sociedad a la que sirve; ha de ser una fiel y leal intérprete de las aspiraciones de los ciudadanos». Sin duda, éste es el tiempo de Felipe VI.