España merece mayor representación en la UE

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Hoy, se elige al nuevo presidente del Eurogrupo, que sucederá al holandés Jeroen Dijsselbloem. España, conocedora del complejo juego de equilibrios territoriales y políticos que condiciona el reparto de las presidencias de las instituciones comunitarias, decidió no presentar candidato a esta elección con la mira puesta en el próximo relevo del vicepresidente del Banco Central Europeo, Víctor Constancio, cargo para el que parte con muchas ventajas el actual ministro de Economía Luis de Guindos, no sólo por su propia trayectoria profesional, sino porque ha encarnado el éxito del proceso de recuperación económica y financiera de España, que es, de entre las grandes potencias de la Unión, el país que más crece. Si a las cualidades del candidato De Guindos se une la infrarrepresentación de España en los organismos que conforman la dirección de la Unión Europea, sería una elección lógica, para la que se debe contar con el apoyo de los otros dos «grandes», Alemania y Francia. Compensaría, el menos en parte, la derrota de la candidatura de Barcelona, que hay que cargar a la cuenta de los separatistas, a la sede de la Agencia del Medicamento, y permitiría tener a un español en un puesto determinante ante la futura constitución de un ente supervisor económico general para la UE, proyecto que está en sus comienzos. Razones de sobra para que todos los partidos políticos apoyen a De Guindos.