La baza del Rey frente al bloqueo político

La Razón
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El papel del Rey en el proceso previo a la investidura ha levantado controversia por la injerencia de algunos dirigentes políticos y la creciente sensación de que los partidos derrotados en las elecciones favorecen el bloqueo institucional y no la solución para que España pueda tener un Gobierno estable presidido por Mariano Rajoy, que respalda la inmensa mayoría de los ciudadanos. Don Felipe se ha mantenido en el estricto campo de actuación que la Constitución delimita, que no es, por lo demás, menor ni irrelevante, sino todo lo contrario. En estas páginas, hemos defendido que el Rey puede y debe ejercer sus funciones constitucionales de arbitraje y moderación en esta coyuntura y que, con seguridad, no escatimará esfuerzos en la defensa de los intereses generales. Su ayuda y su mejor predisposición para que el país pueda poner fin a los meses de interinidad no faltarán. Otra cosa muy diferente es que algunos políticos –y no el presidente del Gobierno precisamente– pretendan que Don Felipe haga su trabajo y les saque las castañas del fuego. Quien a eso aspira ha equivocado las reglas del juego. Peor todavía es que, como hizo Albert Rivera, se publicite abiertamente hasta dónde debe llegar el Rey en sus contactos con los líderes parlamentarios para designar el candidato a la investidura. Afortunadamente, Don Felipe conoce la opinión mayoritaria de los españoles, sabe muy bien lo que debe hacer y cómo llevarlo adelante. Merece toda nuestra confianza.