Podemos manda en Madrid

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El supuesto pacto –pues desconocemos su contenido– que llevará a la alcaldía de Madrid a Manuela Carmena fue anunciado casi la misma noche electoral por Ahora Madrid. Los socialistas madrileños no pusieron condiciones imposibles de cumplir. Estaba claro que el objetivo prioritario era desbancar al PP del Gobierno municipal y, según los exiguos resultados, el único proyecto político que tenía posibilidades de salir adelante. La constitución del Ayuntamiento de la capital tendrá lugar el próximo sábado –si nada altera los plazos–, pero con una novedad sobre el protocolo habitual: el futuro equipo de gobierno no se hace público hasta que el Ayuntamiento está constituido. Es un principio democrático que no deberían olvidar. A los socialistas, por lo visto, le ha quedado poco margen, como si los nueve votos de los concejales del PSM necesarios para el nombramiento de Carmena no se hubiesen tenido en cuenta. En el juego democrático, las formas no son puramente protocolarias. Todo hace pensar que con este precipitado anuncio Ahora Madrid ha querido mostrar la correlación de fuerzas dentro de la coalición porque, visto lo visto, el partido de Pablo Iglesias tiene bajo su control las áreas más importantes de la ciudad. El poder que acumula Podemos alcanzará la Policía (denominada esta área como Prevención Ciudadana, de Seguridad y Salud), Urbanismo (llamado Desarrollo Urbano Sostenible), además de Participación Ciudadana y Transparencia, cartera imprecisa pero de evidente resonancia de control político. Hasta donde se sabe, Podemos será la columna vertebral del nuevo Ayuntamiento, algo que ha logrado sin el menor desgaste político y sin ni siquiera dar a conocer su programa. Otra cosa, además, será su presencia en cargos de confianza y cómo marcará a Manuela Carmena. Desde este periódico ya habíamos llamado la atención sobre el uso político de una candidatura conjunta en la que el discurso del partido de Iglesias quedaría diluido, aunque no su evidente influencia, como ha quedado claramente demostrado. Lo más sorprendente de esta operación es que el PSOE haya permitido la entrega de la ciudad de Madrid a un partido que ni siquiera concurrió con sus propias siglas. Las negociaciones entre los socialistas y Podemos a lo largo de la geografía española han estado marcadas por el tacticismo de Pedro Sánchez, que ha puesto los intereses generales por encima de su supervivencia como líder de los socialistas. El objetivo era arrebatar el mayor número de ayuntamientos y comunidades autónomas al PP propiciando acuerdos de cuatro y cinco partidos. La estrategia de Podemos ha sido un verdadero asalto: sin presentarse a las elecciones municipales con su propio nombre ha conseguido más poder que si hubiera concurrido con su propio programa.