Ridículo oportunismo de la ANC en El Prat

Si bien es innegable que la mala gestión de la actual presidencia de AENA no es ajena a los problemas de operatividad del aeropuerto de Barcelona, lo cierto es que nos hallamos ante un conflicto laboral que, como reclaman los propios representantes de los trabajadores en huelga, no tiene otras motivaciones que la mejora de sus condiciones de trabajo ni debería, por lo tanto, ser manipulado por intereses políticos o partidarios. De ahí que la actuación de la llamada Asamblea Nacional de Cataluña, repartiendo folletos entre los pasajeros para pedir el «Sí» en el presunto referéndum independentista, no sólo es de un oportunismo ridículo, sino que perpetúa el estereotipo de la autoproclamada «superioridad innata» de los catalanes sobre el resto de los españoles que tan poco dice a su favor. Más aún, cuando en Cataluña la gestión de los problemas económicos y sociales de los ciudadanos viene sufriendo las consecuencias de un Gobierno nacionalista empeñado en un proyecto secesionista sin otra alternativa que el fracaso, que no ha hecho más que distraer esfuerzos y dinero que hubieran sido mejor destinados al desarrollo de Cataluña y, por en ende, del conjunto de España. Los buenos y malos gestores no vienen condicionados por su lugar de nacimiento ni por su origen de clase y, por supuesto, la ideología separatista no confiere especiales habilidades ni clarividencias.