Sánchez puede romper el PSOE

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No es una buena noticia para el PSOE que su ex secretario general, Pedro Sánchez, haya decidido presentar su candidatura en las próximas primarias del partido. Y no lo es porque, sin querer caer en tremendismos, el discurso de Sánchez lleva en sí mismo la semilla de la destrucción del socialismo español o, cuando menos, la amenaza de una división en bandos irreconciliables. No se trata sólo de la contumacia en el error del candidato –el mismo dirigente, por cierto, que llevó a su partido a cosechar los peores resultados electorales desde la Transición–, sino de la imposibilidad de construir algo bueno desde el maniqueísmo y el deseo de revancha. Desde luego, ambos elementos disolventes estuvieron muy presentes en el discurso que el candidato pronunció en la localidad sevillana de Dos Hermanas, donde se llegó a poner en duda la legitimidad política e institucional de la gestora que dirige provisionalmente el Partido Socialista. Insistimos en que Pedro Sánchez estaría en su perfecto derecho a proponerse como alternativa si planteara opiniones o programas diferentes a los de sus adversarios, pero es dudoso que cumpla los criterios de lealtad quien, como demostró ayer, divide a los militantes y dirigentes del PSOE en dos bandos opuestos: el de los que le apoyan, que representan «la coherencia, la fidelidad a los postulados de la izquierda y el espíritu de independencia» –según sus propias palabras–, y los demás, considerados como meros servidores de la derecha, que «han dejado al socialismo español en tierra de nadie». Este planteamiento maniqueo, de buenos y malos, al que nos referíamos al principio, supone, sí, una declaración de hostilidades, pero, lo que es más importante, demuestra que su autor no ha aprendido nada en su escabrosa peripecia política, puesto que su insistencia en negarle el pan y la sal al Partido Popular, oponiéndose por principio a respaldar los Presupuestos del Gobierno de Rajoy, llevaría imperiosamente a un adelanto electoral que es, precisamente, lo que menos necesita ahora su partido. Y lo mismo reza para su insistencia en la «alianza de fuerzas progresistas», expresión de deseos que llevó al fracaso su intento de investidura. Con todo, lo peor es la seguridad que trasluce Pedro Sánchez de que su figura y su proyecto recogen el sentir de la mayoría de los militantes y simpatizantes socialistas que le auparán al triunfo. Sin embargo, la realidad no parece responder a sus optimistas expectativas. Al menos, así lo indica la encuesta que «NC Report» ha efectuado para LA RAZÓN entre quienes se declaran votantes socialistas, que son, en definitiva, los que cuentan en las urnas. De acuerdo con el sondeo, Pedro Sánchez es el candidato a primarias menos valorado, por detrás de Patxi López y Susana Díaz. Igualmente, los simpatizantes del PSOE creen que Sánchez es el que menos probabilidades tendría de ganar unas elecciones generales. La mayoría de los encuestados, el 40,3 por ciento, se decanta por Díaz. Tampoco las posiciones políticas de Sánchez tienen un reflejo mayoritario en los votantes socialistas: el 55 por ciento apoya que el PSOE se abstuviera en la investidura de Mariano Rajoy, frente al 39,3 por ciento, y el 56,3 por ciento valora positivamente los acuerdos suscritos con el Partido Popular. En la misma línea, nada menos que el 64 por ciento de los votantes se opone a un acercamiento del PSOE a Podemos. El corolario de la encuesta es evidente: el 65 por ciento de los consultados desea que Susana Díaz dé un paso al frente y presente su candidatura. Es, creemos, la mejor opción para un PSOE que corre el riesgo de romperse.