Una reforma sensata del sistema de pensiones

El Tesoro Público anunció ayer que prestará 15.000 millones de euros a la Seguridad Social para poder pagar las pensiones. Es la única solución para hacer frente a las nóminas, dado el déficit millonario y la escasez de liquidez en el Fondo de Reserva, la «hucha de las pensiones». No es la primera vez que se recurre a este sistema de financiación –en 2017 fue de 10.192 millones–, pero su normalización no nos debe tranquilizar, aunque sin duda el objetivo último es que las pensiones no deben correr ningún riesgo –por encima de coyunturas económicas y políticas– y a pesar de que la secretaria de Estado del Tesoro, Emma Navarro, aseguró que esta decisión «no tiene impacto ni en el déficit ni en la ratio de deuda pública». En estos momentos, el Fondo de Reserva cuenta con 8.095 millones tras las últimas disposiciones realizadas por el Gobierno, frente a los 66.815 millones con los que llegó a contar en el año 2011. Es evidente que hay un problema para sostener el sistema de pensiones y que más pronto que tarde habrá que abordar la reforma del sistema con el único objetivo de que éste no corra ningún riesgo. El Gobierno ya ha planteado que para hacerla más viable económicamente habría que dejar de pagar como cotizaciones sociales las pensiones de viudedad, orfandad y favor de familiares (se liberarían unos 22.000 millones de euros) y empezar a costearlas con impuestos generales. El debate está ahí y hay que abordarlo con responsabilidad.