Ángel Ron, un mal gestor incapaz de admitir sus errores

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El que fuera presidente del Banco Popular entre 2004 y 2017, Ángel Ron, se enfrenta en la Audiencia Nacional a una querella por presuntos delitos societarios, de administración desleal, contra el mercado, falsedad documental y apropiación indebida en el contexto de la gestión del banco en los ejercicios previos y posteriores a la ampliación de capital acometida en el año 2016. A la espera de que la Justicia siga su lenta marcha, lo cierto es que Ángel Ron y su equipo directivo fueron los responsables de la quiebra de la entidad, afectada de lleno por la crisis del ladrillo, y que la ampliación de capital que realizó in extremis fue totalmente insuficiente, se vendió sobre una ingeniería financiera discutible y llevó a la ruina a los inversores. Que ante unos hechos que están a la vista de todos, Ron trate de descargarse de sus responsabilidades cargándolas sobre su sucesor, Emilio Saracho, es, sencillamente, inaceptable y demuestra una falta de respeto a la inteligencia de los jueces. El Banco Popular pecó de lo mismo que otras entidades al sobrevalorar las inversiones crediticias inmobiliarias durante la fase expansiva de la economía española. Ron se muestra como una de esas personas que sólo saben navegar cuando el viento sopla a favor.