Puigdemont ha perdido el oremus

Todos sabían, ellos los primeros, que era una ocurrencia descabellada. Ayer, la fantasía de una Cataluña artúrica resultó aún más absurda si cabe. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se perdió en un discurso irracional en el que apuntó que «el Estado se vengará de Cataluña». La manía persecutoria ha subido varios grados.