Consagración al Sagrado Corazón de Jesús: una devoción viva cien años después

España renueva su Consagración al Sagrado Corazón de Jesús con una Misa en el Cerro de los Ángeles (Getafe), oficiada por el cardenal arzobispo de Madrid y a la que se espera que asistan unas 10.000 personas. La Iglesia recuerda que es un acto de «piedad» y no una «reivindicación de una situación sociopolítica del pasado»

Más de 12.000 personas han asistido a la misa en el Cerro de los Ángeles/Foto: Luis Díaz
Más de 12.000 personas han asistido a la misa en el Cerro de los Ángeles/Foto: Luis Díaz

Hace justo 100 años, el 30 de junio de 1919, el Cerro de los Ángeles de Getafe se encontraba abarrotado de gente. Llegaron católicos de todo el país en coche, trenes, carros y caballos para ver cómo el rey por aquel entonces, Alfonso XIII, pronunciaba la oración por la que consagraba al país al Sagrado Corazón de Jesús al pie del monumento que se levantó en su honor. Un siglo después, la devoción no se ha rebajado ni un ápice y hoy, la historia que se vivió aquel 30 de junio, volverá a repetirse. Más de 12.000 personas se han congregado de nuevo en el Cerro de los Ángeles para asistirán al acto de renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón. A eso de las siete de la mañana se tiene previsto que comiencen a llegar los grupos organizados a la explanada para coger un buen sitio de cara a la Misa que oficiará a las 10:00 el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro junto al obispo de la diócesis de Getafe, Ginés García Beltrán; y al posterior Acto de Consagración, que comenzará a eso de las 11:30 horas.

Este será el acto central del Año Jubilar que comenzó en la Diócesis de Getafe el pasado 2 de diciembre y que se prolongará hasta el próximo 24 de noviembre. Aunque las diversas diócesis de España han organizado sus propios actos, el más multitudinario será el de hoy en el Cerro de los Ángeles.

Pero los motores ya comenzaron a calentarse ayer. Por la mañana ya llegaban los primeros grupos de peregrinos para participar en el Júbileo de los Jóvenes y asistir a la posterior Eucaristía. Por la noche comenzó la Vigilia y adoración nocturna a la que se unieron unos 500 jóvenes: desde la 23.00 horas se iniciaron los turnos de vela hasta las dos de la madrugada.

Hoy es el plato fuerte y al que asistirá la plana mayor de la Iglesia y algunas autoridades civiles. No así el rey Felipe VI, como en su día sí lo hizo Felipe III. El portavoz de los obispos, Luis Argüello, explicó esta ausencia aludiendo a que el monarca «tiene un papel constitucional distinto» al de hace 100 años. «No podemos pretender el mismo tiempo de propuesta y respuesta de las insituciones del Estado», apostilló Argüello.

Acto religioso y no político

Desde la diócesis de Gatafe han insistido en que «este sea un acto estrictamente religioso y no político». Unas declaraciones que solo se entienden si se repasa la historia del monumento al Sagrado Corazón en España durante la Guerra Civil. El 7 de agosto de 1936 fue profanado y destruido con explosivos por las milicias de izquierdas leales al bando republicano. De aquel episodio ha quedado como testigo la fotografía de los milicianos representando un fusilamiento contra el Sagrado Corazón. Además, las autoridades republicanas decidieron cambiar el nombre al lugar, que pasó a denominarse «Cerro Rojo» durante todo el tiempo que el enclave permaneció su control. Finalizada la contienda se inició la reconstrucción del monumento en el mismo Cerro de los Ángeles, que recuperó su nombre original, pero continúan las ruinas del monumento antiguo como memoria de la persecución religiosa que se produjo en aquella época. Pero la renovación de la Consagración al Sagrado Corazón no tiene ningún sentido político y menos aún la Iglesia quiere que se vincule con determinada ideología. Por eso el obispo de Getafe escribió una carta pastoral el pasado 18 de junio para despejar las dudas al respecto.

La renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, redactó García Beltrán, «no es un acto de reivindicación de una situación sociopolítica del pasado ni una manifestación política o nostálgica de épocas pasadas». «Es un acto de piedad», apunta el prelado en la mmisiva sobre el sentido de la renovación de la consagración titulada «Mirar al que traspasaron». Un acto de piedad que tiene que estar desvinculado de «cualquier lectura política o de nostalgias de épocas pasadas»; y que lo que se pretende es «rezar por el bien de todos los que conformamamos España».

Dice en este sentido que la renovación de la consagración al Sagrado Corazón es «una oportunidad magnífica para impulsar la nueva etapa evangelizadora que nuestro mundo está esperanzado» y también «una invitación a mirar las heridas de la humanidad».

Aunque la diócesis de Getafe sí ha cursado invitaciones para algunas autoridades civiles, como a la alcaldesa de la localidad, otros políticos asistirán a título individual.Y ante la polémica generada han insistido en que no se prohibirán las banderas de España, pero advierten que si estarán vetadas las anti consitucionales. Porque ya lo ha dicho el presidente de los obispos, Ricardo Blázquez, en varias ocasiones: el Evangelio no se identifica con ningún color político.