Grave traición al Papa

El Vaticano detiene al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y a la consultora laica Francesca Chaouqui, acusados de filtrar «noticias y documentos secretos».

Una imagen de 2007 de Lucio Ángel Vallejo Balda
Una imagen de 2007 de Lucio Ángel Vallejo Balda

El Vaticano detiene al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y a la consultora laica Francesca Chaouqui, acusados de filtrar «noticias y documentos secretos».

Parece el inicio de una nueva pesadilla para el Vaticano y, en concreto, para el Papa Francisco, en lo que podría ser un nuevo «Vatileaks», como se denominó al famoso escándalo de la filtración de documentos secretos de Benedicto XVI en 2012. La próxima publicación en Italia de dos libros con documentos privados y conversaciones de la Santa Sede ha provocado la detención este fin de semana de dos cargos de la Prefectura para Asuntos Económicos, uno de los organismos vaticanos encargados de gestionar su economía. Se trata del prelado español riojano Lucio Ángel Vallejo Balda, hasta hace poco secretario de este organismo vaticano y ex ecónomo de la diócesis de Astorga, así como de Francesca Chaouqui, asesora de la misma comisión.

En la mañana de ayer, el Vaticano informó, a través de su Oficina de Prensa, de la detención de estas dos personas a raíz de las investigaciones de la Policía Judicial desarrolladas por la Gendarmería vaticana y que comenzaron hace ya algunos meses al detectarse la fuga de algunos documentos. Los dos detenidos fueron interrogados el sábado y el domingo «por los elementos recogidos y las evidencias alcanzadas», explica el comunicado distribuido a la prensa este lunes.

Después de los interrogatorios, la Oficina del Promotor de Justicia del Vaticano puso en libertad a Francesca Chaouqui, «contra la que ya no eran necesarias medidas cautelares y también por su cooperación con la investigación». Sin embargo, monseñor Vallejo Balda sigue detenido en dependencias policiales del Vaticano.

Los dos libros, que saldrán a la venta en los próximos días, llevan por título «Via Crucis» y «Avarizia». El primero de ellos es obra de Gianluigi Nuzzi, el mismo autor que publicó hace tres años documentos robados del estudio de Benedicto XVI y por el que fue detenido uno de sus mayordomos, Paolo Gabriele, al que se le dio el sobrenombre de «el cuervo». El segundo libro es de Emiliano Fittipaldi y lleva por subtítulo «Las cartas que revelan riquezas, escándalos y secretos de la Iglesia de Francisco».

Su publicación «también esta vez, como ya en el pasado, es fruto de una grave traición a la confianza del Papa y, por lo que se refiere a sus autores, de una operación para obtener beneficio de un acto gravemente ilegal de entrega de documentación reservada», añade la nota de la Santa Sede. Del mismo modo, recuerda que «la divulgación de documentos reservados es un delito tipificado en Ley Número 9 del Estado del Vaticano».

Asimismo, se añade que «publicaciones de este tipo no ayudan de ninguna manera a establecer claridad y verdad, sino más bien a generar confusión e interpretaciones parciales y tendenciosas. Es necesario evitar el error de pensar que esto es una forma de ayudar a la misión del Papa».

Sin embargo, no es el único hecho delictivo ocurrido esta semana en el Vaticano puesto que las autoridades investigan el supuesto acceso a archivos reservados del ordenador del revisor general de la Santa Sede, Libero Milone, encargado de supervisar las cuentas de la Curia. Los dos hechos parecen estar relacionados, puesto que Lucio Ángel Vallejo formaba parte de su equipo de trabajo.

Los documentos filtrados y las conversaciones grabadas clandestinamente al Papa y que estarían a punto de ver la luz –estas últimas se habrían realizado con un teléfono móvil– provienen de las reuniones de la comisión investigadora de las estructuras económico-administrativas del Vaticano (Cosea) de la que los detenidos formaron parte.

En febrero de 2014, Bergoglio decidió crear la nueva Secretaría para la Economía y poner a su cargo al cardenal George Pell. Este nuevo organismo tiene autoridad sobre todas las actividades y estructuras económicas de la Santa Sede. Entonces, se daba por hecho que el secretario de esa nueva entidad sería Vallejo Balda –de hecho, él mismo lo anunció–, aunque el Papa cambiaría de opinión nombrando para Alfred Xuereb, auxiliar personal del propio Francisco.

La operación policial continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones ante lo que el Vaticano se reserva el derecho de recurrir «a la cooperación internacional».

Tras conocer la noticia del arresto, el Opus Dei, a quien el prelado está vinculado mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, emitió un comunicado a través de su Oficina de Información en Roma en el que manifestó su «sorpresa y dolor». «El Opus Dei no dispone de ninguna información sobre el caso. Si la acusación se demostrase cierta, sería particularmente doloroso por el daño hecho a la Iglesia. Vallejo pertenece a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de presbíteros intrínsecamente unida al Opus Dei, que no tiene el derecho de intervenir en el ministerio pastoral ni en los trabajos que los socios desarrollan en sus diócesis o en la Santa Sede. La misión de la asociación es el acompañamiento espiritual de sus miembros», aclaró.