El Papa: «Me sentí usado por gente que se presentó como amiga»

Concede una entrevista a un líder evangélico argentino para una radio independiente

Uno de los calificativos de los muchos que se le podrían aplicar a Francisco es que es el Papa de las entrevistas. Ningún pontífice había concedido tantas y a tan diversos medios de comunicación y con distintas temáticas. Ayer le tocó el turno a una radio independiente, la argentina Millenium FM en el marco del programa «Diálogos para el encuentro» que dirige el buen amigo del Papa, Marcelo Figueroa, un líder evangélico muy conocido en Argentina. Según «Vatican Insider» era una vieja promesa de Francisco.

El tema de debate fue la amistad. Entre las interesantes frases de la entrevista –que fue grabada en Santa Marta a finales de agosto–, el Papa contó su propia experiencia y dejó esta confesión sobre el sentido utilitario de la amistad: «Yo me he sentido usado por gente que se ha presentado como amiga y a quien yo quizá no había visto más que una o dos veces en la vida, y ha usado eso para su provecho. Pero es una experiencia por la que pasamos todos». En este sentido, dijo que una de las debilidades del hombre es «el fomento de la cultura de la enemistad», que, según explicó, está presente «en las guerras y en los chismes de los barrios o en el lugar de trabajo, donde uno degrada, calumnia o difama al otro con mucha libertad, como si fuera lo más natural, aunque no fuera verdad, con tal de tener una posición más poderosa o alguna otra cosa».

La conversación también abordó los fundamentalismos que, tal y como manifestó el Pontífice, «ninguna religión es inmune a ellos». «En toda confesión habrá un grupito de fundamentalistas, cuyo trabajo es destruir en aras de una idea, no de una realidad. Y la realidad es superior a la idea. (...) Los fundamentalistas alejan a Dios del pueblo, lo desencarnan, lo transforman en ideología», subrayó.

Como suele ser habitual en este tipo de entrevistas, Francisco volvió a realizar una fuerte crítica al sistema económico «que desplazó al hombre del centro y puso el dinero». Habló, en este sentido, de «la corrupción, la esclavitud, el trabajo esclavo y la creación». Sobre esta última cuestión, al hilo de su reciente encíclica, titulada «Laudato si’», lamentó «las deforestaciones, el mal uso del agua, y los métodos de extracción de minerales con elementos como arsénico o cianuro que después terminan enfermando a los pueblos». «Tenemos una mala relación con la creación en este momento y vivimos en un sistema que por ganar dinero se ha desplazado al hombre del centro y se ha puesto el dinero. Cuando yo me apropio de tal manera con suficiencia y soberbia, más allá de los límites que la misma naturaleza me está dando, empiezo a crear la incultura. Para irnos 70 años atrás, Nagasaki e Hiroshima es esa cultura transformada en incultura», dijo.

Precisamente ayer, durante el Ángelus, apuntó que para seguir a Jesús es necesario «realizar un neto rechazo de la mentalidad mundana que pone el propio yo y los propios intereses en el centro de la existencia». «Ponerse en el seguimiento de Jesús significa tomar la propia cruz –todos la tenemos– para acompañarlo en su camino, un camino incómodo que no, no es el del éxito, de la gloria pasajera, sino el que conduce a la verdadera libertad, la que nos libera del egoísmo y del pecado», concluyó el Pontífice argentino.

50 presos en El Vaticano

Un grupo de 50 presos de la cárcel de Rebibbia visitaron ayer los museos y jardines vaticanos, así como la Basílica de San Pedro, en el marco de las actividades organizadas ante la celebración del Año de la Misericordia convocado por el Papa Francisco y que comenzará el próximo 8 de diciembre. Los presos llegaron con el director del centro penitenciario romano, Stefano Ricca, que, en declaraciones a Radio Vaticano, explicó que la visita tiene un gran valor «porque en vez de pasar una enésima mañana en el interior de la cárcel, han podido participar en una visita exclusiva que les ha conmovido». Los reclusos recibieron las explicaciones del director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.