Francisco, el Papa de los indígenas

Jorge Mario Bergoglio se reunió ayer con los pueblos de la Amazonía y clama contra la explotación de sus tierras por los grandes intereses económicos: «Nunca habéis estado tan amenazados como ahora».

El Papa Francisco abraza a una niña de un hospicio en Puerto Maldonado (Perú)
El Papa Francisco abraza a una niña de un hospicio en Puerto Maldonado (Perú)

Jorge Mario Bergoglio se reunió ayer con los pueblos de la Amazonía y clama contra la explotación de sus tierras por los grandes intereses económicos: «Nunca habéis estado tan amenazados como ahora».

La Amazonía peruana fue el escenario del primer acto del Papa en Perú. Un país que a su llegada en la tarde del jueves le brindó un recibimiento totalmente opuesto al de Chile: miles de limeños se echaron a las calles para mostrarle su cariño.

En Puerto Maldonado se reu-nió con la población en el Instituto Jorge Basadre, donde denunció la violencia hacia las mujeres alentada por una «cultura machista». «No nos es lícito mirar para otro lado y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean pisoteadas en su dignidad», afeó. A continuación clamó contra los «falsos dioses», tras los cuales han ido algunos migrantes en la Amazonía creyendo que perseguían un mejor futuro. «Vinieron buscando una vida próspera para sí mismas y para sus familias. Abandonaron sus vidas humildes, pobres pero dignas. Muchas de ellas, por la promesa de que algunos trabajos pondrían fin a situaciones precarias, se basaron en el brillo prometedor de la extracción del oro. Pero el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos», afirmó.

El encuentro con los pueblos de la Amazonía fue uno de los más impactantes que se recuerdan del pontificado de Francisco. Además, puede entenderse como una preparación al Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía que el Papa ha convocado para octubre de 2019.

La mayoría de los indígenas acudieron con sus trajes típicos y, según relataron a LA RAZÓN, deseosos de conocer a Francisco, el Papa «de los pobres y de los débiles». Bergoglio reconoció que «probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora», ya que «es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre el petróleo, el gas, la madera, el oro y los monocultivos agroindustriales».

Francisco hizo también una firme defensa de la vida y, además, animó a «no dejarnos atrapar por colonialismos ideológicos disfrazados de progreso que muy poco a poco ingresan dilapidando identidades».

Los indígenas aprovecharon para hacer partícipe al Papa de sus preocupaciones. «Le pedimos que nos defienda, no queremos que la escuela nos robe nuestras lenguas ni nuestras tradiciones, no queremos olvidarnos de nuestra sabiduría secular», le dijo una mujer.

Otro de los presentes, les mostró la preocupación de su pueblo por la devastación que está causando el cambio climático y que ya les está afectando, así como por la «explotación de sus tierras» que llevan a cabo las grandes empresas.