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Benedicto XVI

Invitados a una evangelización alegre

La Razón
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La Santa Sede ha presentado la primera exhortación apostólica que, con el título «Evangelii Gaudium», el Papa Francisco entregó a los cristianos de todo el mundo el pasado domingo, en la celebración de la Misa de clausura del Año de la Fe. «Evangelii Gaudium» aborda el anuncio del Evangelio en el mundo actual. Se trata del primer documento magisterial del Papa Francisco, tras la encíclica «Lumen Fidei», escrita a cuatro manos junto a su predecesor Benedicto XVI, y no pretende ser un documento menor: busca mostrar a la Iglesia los caminos de su misión para los próximos años e invitar a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría.

El punto de partida es precisamente la alegría del Evangelio, una alegría que brota del encuentro personal con Jesucristo, que ama y perdona al hombre de hoy. Y al mismo tiempo, una alegría que se renueva, se comunica y crece al ser compartida con los demás. El Papa Francisco invita a salir de la tristeza a aquellos «cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua», aun reconociendo las dificultades que muchas personas viven y los sufrimientos que arrastran.

En estado de misión

La alegría del Evangelio conduce a la alegría de evangelizar, que exige una entrega generosa, pero que es, sobre todo, un empeño de Dios. «Un anuncio renovado –dice el Papa Francisco– ofrece a los creyentes, también a los tibios o no practicantes, una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora» (EG 11).

El sínodo celebrado hace poco más de un año, en octubre de 2012, con el tema «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana», que está en el origen de esta exhortación, distinguió tres ámbitos para la evangelización. En primer lugar, el de la pastoral ordinaria dirigida a los «fieles que conservan una fe católica intensa y sincera»; en segundo lugar, el de las «personas bautizadas que no viven las exigencias del bautismo»; y, en tercer lugar, el de «quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado».

Ante esta perspectiva, la primera propuesta del Papa Francisco es constituir a la Iglesia, en todas las regiones de la Tierra, en un estado permanente de misión: «Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual, más que para la autopreservación». Esta misión exige una transformación de la Iglesia que afecta a todas sus estructuras, desde las parroquias, que deben estar más cerca de la gente y orientarse a la misión; hasta las iglesias locales, en las que se han de potenciar «los mecanismos de participación que propone el Código de Derecho Canónico y otras formas de diálogo pastoral, con el deseo de escuchar a todos» (EG 31); y, por último, también en el Papado, en donde se debe «encontrar una forma del ejercicio del primado» (EG 32), concediendo también atribuciones concretas a las Conferencias episcopales.

Acentos nuevos

La puesta en perspectiva de la misión de toda la Iglesia permitirá atender algunos desafíos del mundo actual, caracterizado, dice el Papa, por la idolatría del dinero, o la desigualdad que genera violencia. Los agentes pastorales están tentados de un pesimismo estéril, de una tibieza egoísta y del enfrentamiento entre los cristianos, cayendo en la mundanidad espiritual. Ante este diagnóstico, la solución está en el anuncio del Evangelio completo. En la misión evangelizadora de la Iglesia, el Papa Francisco propone una adecuada proporción en cuanto a los temas que se ofrecen en la predicación o en la catequesis. El Evangelio completo, dice el Papa, va más allá de una enseñanza ética o filosófica, y no debe centrarse en cuestiones doctrinales o morales; «el Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para buscar el bien de todos» (EG 39). Al mismo tiempo, insiste en la preparación del anuncio, en las homilías, en la predicación y en la catequesis, apoyándose en la lectura espiritual.

Expresiones renovadas

Quienes han seguido el magisterio habitual del Papa Francisco encontrarán en este texto expresiones que han tenido éxito en su enseñanza: insiste en que la Iglesia no avanza por el proselitismo sino por «atracción» (EG 14), que es preciso «oler a oveja» (EG 24); e inventa (o repite) un neologismo con permiso del lector: «primerear». «La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que ''primerean'', que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan» (EG 24). Además, apunta algunas novedades, que resultan llamativas: la Iglesia debe avanzar en descentralización porque «no es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas» (EG 17); e invita al mismo tiempo a los obispos a caminar también detrás del pueblo, junto a los rezagados «sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos».

«Evangelii Gaudium» es ciertamente un documento programático, extenso pero sencillo de leer, escrito pensando en cada uno de los cristianos que son sus destinatarios. El Papa piensa, lo dice él mismo, «que hoy los documentos no despiertan el mismo interés que en otras épocas, y son rápidamente olvidados». Sin embargo ha conseguido componer un documento importante, legible, profundo y concreto, escrito con «sentido programático y consecuencias importantes» (EG 25). Si se lee y se aplica dará fruto.