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Iglesia Católica

«No hay resentimiento, el Señor mira con compasión un bando y otro»

Vísperas del arzobispo Jaume Pujol

Misa de Vísperas, oficiada por Monseñor Don Jaume Pujol Balcells, arzobispo metropolitano y primado de Tarragona
Misa de Vísperas, oficiada por Monseñor Don Jaume Pujol Balcells, arzobispo metropolitano y primado de Tarragonalarazon

«El último beso me lo dio a mí». Ramón lo recuerda como si fuera hoy. Entonces tenía cinco años. Ahora, 82. Su mirada se humedece al entrar en la Iglesia de San Francisco de Tarragona cuando echa la vista atrás para traer al presente a José García Librán, sacerdote que fue asesinado junto con su hermano en Gavilanes (Ávila) el 14 de agosto de 1936. Ramón estará hoy junto a sus primos, Felipe y Magdalena, y otros 4.000 familiares de los 522 mártires en la antigua Universidad Laboral de Tarragona.

Dedicado a los enfermos

Junto a Ramón se sentará también Mª del Carmen, sobrina de Norberto José, que falleció junto a sus hermanos de La Salle cuando sacaban adelante la editorial Bruño en Madrid el 30 de julio del 36. «Para nosotros siempre ha sido un santo», comenta y un segundo después besa con cariño la estampa de su tío. En Málaga fue donde encontró el martirio Honorio Ballesteros, ajusticiado por el mero hecho de ser hermano de San Juan de Dios y dedicarse al cuidado de enfermos. «Mi abuelo tenía admiración total por él, siempre nos hablaba de su entrega y también de cómo fue el primero en escribir manuales para el tratamiento de enfermos psiquiátricos», señala Isidro, sobrino nieto del nuevo beato. «La Iglesia debe hacer con su mártires lo que crea oportuno. Honorio murió por su fe, no le preocupaba la ideología, simplemente daba la vida por sus enfermos», apunta Isidro mientras sirve de apoyo para su tía María, que tampoco ha querido perderse la ceremonia de hoy.

El acto se iniciará a las doce de la mañana después de que el Papa se dirija a los asistentes. Será a través de un mensaje de vídeo de unos tres minutos, grabado expresamente para la ocasión y en el que Francisco abordará el perfil de los nuevos beatos y les presentará como ejemplo de una vida cristiana entregada por el Evangelio.

Pruebas de sonido. Ensayo de los lectores. Cómo se descubrirá el telón que mostrará el rostro de los nuevos beatos. Ayer todo estaba a punto en el centro educativo para la misa. Mientras, los peregrinos disfrutaban de la ciudad que conserva la tradición de los primeros mártires hispanos. A la hora del almuerzo llegaban la mayoría de los obispos en el AVE –con los cardenales Rouco Varela y Cañizares al frente-.

Un acto de justicia

Por la tarde, la catedral se convertía en el escenario del acto de apertura de las beatificaciones: el rezo de vísperas presidido por el arzobispo tarraconense, Jaume Pujol. «El Señor mira con compasión un bando y el otro, el Señor mira con compasión tanto a los verdugos como los que murieron», reflexionaba Pujol sobre la persecución religiosa vivida antes y durante la Guerra Civil española.

Además, hizo hincapié en que durante la beatificación «nadie de nosotros experimentará ni un ápice de resentimiento hacia aquellos que los persiguieron. Ni tampoco la satisfacción de haber cumplido con un acto de justicia, a la manera del mundo».

De ahí, los prelados y los fieles se dirigieron a la Plaza de Toros para contemplar «La Pasión de San Fructuoso», una representación del martirio que sufrió el que fuera obispo de la ciudad y sus diáconos, quemados vivos en el anfiteatro de Tarragona en el año 259.