Un español para reformar la banca vaticana

Santos Abril
Santos Abril

El cardenal español Santos Abril y Castelló, arcipreste de la basílica romana de Santa María la Mayor, va a ser uno de los protagonistas de la profunda reforma que el Papa Francisco pretende realizar en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), la banca vaticana. El purpurado turolense es uno de los cuatro nuevos miembros de la comisión cardenalicia de vigilancia del IOR, en la que el Pontífice sólo ha renovado al cardenal francés Jean-Luois Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y encargado de dar al mundo el anuncio de su elección como Papa.

El Vaticano informó ayer de los nombramientos en la comisión, en la que además de Abril y Castelló, se estrenan Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, Thomas Christopher Collins, arzobispo de Toronto, y Pietro Parolin, secretario de Estado. En el anuncio de la Santa Sede no se dice quién será el presidente del grupo, pues deberán ser sus propios miembros quienes lo elijan.

Según las informaciones de la Prensa italiana, el cardenal español está llamado a asumir esa responsabilidad, rompiendo con la tradición de que sea el «número dos» de la jerarquía vaticana quien ocupe ese cargo.

Aunque esperada, la renovación de la comisión no deja de ser sorprendente. En primer lugar, porque este organismo ya había sido actualizado el pasado 16 de febrero, pocos días antes de que llegara a su fin el pontificado de Benedicto XVI. Entonces El Vaticano dijo que el mandato del grupo era quinquenal, aunque al final ha sobrevivido menos de un año. Aquella decisión fue interpretada como un intento del entonces secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, por mantener parte de su poder.

La segunda sorpresa del nombramiento de ayer viene precisamente por la salida de la comisión de Bertone. Junto al purpurado salesiano, a quien sólo le queda ya el cargo de camarlengo, abandonan el grupo de control del Ior Telesphore Placidus Toppo, arzobispo de Ranchi (India), el italiano Domenico Calcagno, presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), y el brasileño Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo.

Este último fue uno de los purpurados que estaba en todas las quinielas de «papables» en el último cónclave. En él se veía al candidato «extranjero» de parte de la Curia romana para suceder a Benedicto XVI.

Sobre la banca vaticana sigue pesando el escándalo que supuso el fulminante cese en mayo de 2012 de su antiguo presidente, el reputado banquero italiano Ettore Gotti Tedeschi. En una reciente entrevista publicada por el diario romano «Il Messaggero», Gotti Tedeschi rompe el silencio que se había impuesto desde entonces para hacer un llamamiento al Papa Francisco: desea verse con él para informarle, «incluso en confesión», de todas las irregularidades del IOR y de las luchas de poder desatadas para controlarlo. «Querría estar seguro de que conozca también mi verdad», dice el financiero al citado periódico.