Las muertes de siempre

Entre el 1 de enero y las 18:30 horas del 12 de abril de 2020, en el mundo habían fallecido más de dieciséis millones de personas por causas naturales ajenas al coronavirus. Muertos que no son noticia.

Muerte en el mundo
José Maluenda

Dicen los expertos en epidemiología que, al final, la humanidad acabará conviviendo con el coronavirus como con cualquier otra enfermedad infecciosa. Que, incluso, a falta de una vacuna, nuestro sistema inmunitario, apenas le ayuden algunos tratamientos terapéuticos, sabrá combatirlo y que las muertes que causen estarán en proporción tolerable. Puede ser. Entre enero y el 12 de abril de este año, ya han muerto en el mundo 276.000 personas víctimas de la malaria y esa maldita enfermedad ni siquiera suele ocupar espacios en los informativos del mediodía. Tal vez, porque la peor parte se la llevan los países más pobres o, también, porque, pese a los esfuerzos de la ciencia, no somos capaces de acabar con el plasmodio que la causa. Nos hemos acostumbrado. Como con el VIH, mal cronificado gracias a las nuevas terapias, pero que en el mismo espacio de tiempo ha matado a 473.000 seres humanos. No hay vacuna para el sida y, por los trazas, parece que nunca la habrá. Pasa igual con la gripe común. Hay temporadas que viene más fuerte o que se adelanta y multiplica sus letales efectos. En lo que va de año ya ha matado a 136.800 personas, lo que se considera una incidencia baja. Por no hablar del cáncer, que ya se ha llevado a mas de dos millones de humanos desde enero. La medicina gana terreno y los índices de supervivencia cada vez son mejores, pero es el gran reto, de victoria incierta. En esto de morirse, influye mucho el lugar donde naces. La calidad del sistema sanitario, por supuesto, pero, también, la educación y el acceso a los alimentos y al agua. Todavía no hay datos de la OMS sobre el cólera, pero serán varios cientos de miles de víctimas. Sí de las mujeres que han fallecido hasta el 12 de abril por complicaciones durante el parto: 86.900. Y, aunque no entran estrictamente en el apartado de «causas naturales», tenemos los 379.000 fallecidos en accidentes de tráfico y los 301.000 suicidas. La buena noticia es que, pese a los ocho millones de abortos, en lo que va de año han nacido casi cuarenta millones de terráqueos.