Resuelve tus dudas sobre el paseo de los niños

La preparación del paseo debe ser minuciosa para poder tener la situación controlada al salir a la calle y al volver

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Los padres han recibido con alegría la decisión tomada por el Gobierno de Pedro Sánchez y el ministerio de Sanidad de permitir la salida de los menores de 14 años desde este domingo 26 de abril para que puedan disfrutar de un paseo acompañados de un adulto. También los pediatras se han unido a esta celebración, y desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) se ha mostrado la “satisfacción” ante esta medida que “aporta una sensación de volver a la normalidad” que contribuirá al “bienestar físico y emocional de los menores”.

Sabemos que las normas bajo las que se puede acceder a este paseo son sencillas con la regla 1/1/1: podrán salir a saltar, correr y pasear hasta tres niños menores de 14 años acompañados de un adulto con el que convivan habitualmente en su domicilio, que puede ser un progenitor o un hermano mayor; durante una hora al día, entre las 9 de la mañana y las 21 horas; y sólo podrán desplazarse a, como máximo un kilómetro de distancia de su domicilio habitual. También se ha precisado que los niños pueden llevar consigo juguetes con los que quieran jugar, incluidos balones, patinetes y bicicletas. Todas estas condiciones van sumadas a las ya preexistentes del distanciamiento social y el lavado de manos antes y después del paseo. Quedan excluido de estos paseos los parques infantiles y aquellos menores que muestren algún síntoma del covid-19.

Toda precaución es poca

Pero, ¿se han tenido en cuenta todos los detalles que conlleva sacar a un niño, dos e incluso 3 a la calle? Lo primero, hay que explicarles a los niños con detalle las normas de la salida. Estos días en Twitter algunos padres comentaban que hay niños de tres años y menos que lo primero que van a hacer es tirarse al suelo o intentar llevarse a la boca cualquier cosa que encuentren. Sí un niño es difícil de manejar en situaciones normales, no digamos más. Por otro lado está el intentar evitar que hagan corrillo. Parte de la idea de salir, para ellos, es cruzarse con otros niños y poder acercarse, besarse, abrazarse o pegarse, con lo que los padres tendrán que estar mucho más atentos que de costumbre.

En Valencia, el gobierno de la Generalitat ha decidido mantener cerrados los espacios infantiles de juegos y los de adultos destinados a hacer ejercicio, pero planea abrir los espacios verdes para que se pueda disfrutar realmente de un paseo que no sea dar la vuelta a la manzana y donde es muy difícil mantener la distancia social si todos salimos a la vez. Un estudio de unos arquitectos madrileños abogaban también por abrir las zonas de paseo de los parques, ya que un 85% de los niños de Madrid tienen un espacio verde a menos de 8 minutos de su casa. En Murcia, los municipios abrirán circuitos peatonales y espacios verdes para la salida de los niños.

¿Y qué pasa con los juguetes? Pues que hay que explicarles a los niños que no vale cualquiera. SI el niño se quiere llevar su balón favorito, los expertos recomiendan que al volver a casa éste debe ser lavado a conciencia por haber estado en contacto con la superficie de suelos y paredes en las que el coronavirus ha podido permanecer durante bastante tiempo. Otros opinan que el balón puede acabar golpeando la cara del niño en un rebote, con lo que el contagio puede darse por seguro. La presidenta de la AEP, la doctora María José Mellado,cree que “la pelota es lo menos aconsejable, pero si luego se limpia y se es razonable tampoco está mal", aunque se ha de diferenciar si se juega al balón en un pueblo pequeño con mucha zona rural o de una gran ciudad como Madrid. Recomiendan con más ahínco algo que les permita hacer ejercicio como la bicicleta o el patinete, pero siempre teniendo la precaución de limpiarlo bien a la vuelta a casa con un paño con alcohol y, ser posible, dejarlos fuera de casa. Desaconsejan absolutamente los peluches por ser posibles portadores de todo tipo de suciedad y posiblemente una presa fácil para alojar al coronavirus.

La ropa: Este es uno de los puntos más controvertidos. Mientras unos expertos afirman que es necesario echarla directamente a lavar tras volver del paseo, otros lo creen una exageración y solo creen que se debe llegar a ese extremo si los niños han estado jugando en el suelo o se han caído durante el paseo. Algo muy habitual, por otro lado. Sí que es importante mantener un estricto control de los zapatos, que cómo se ha demostrado en diversos estudios, es uno de los más probables métodos de viaje de los virus. Al llegar a casa, intentar dejarlos fuera o en la entrada, y desinfectar las suelas con alcohol o lejía con mucha precaución. En cualquier caso siempre se puede aislar la ropa usada en una bolsa cerrada para la próxima salida o para llevarla directamente a la lavadora.

Mascarillas y guantes: Otro tema controvertido, puesto muchos profesionales explican que nunca han visto a la venta mascarillas para niños y que tendrán que ser fabricadas ad hoc. En ningún caso, hasta el momento el uso de mascarillas en menores es obligatoria, sino una medida complementaria más. Aparte de que los más pequeños querrán quitárselas todo el rato y no dejarán de tocarse la cara para hacerlo. “Más importante que el material del que estén hechas es que la mascarilla se ajuste correctamente a la cara del niño (existen mascarillas pediátricas)”, indica el doctor Manuel Moreno, codirector de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Se aconseja que los pequeños menores de dos años no lleven mascarilla.

Pasa lo mismo con los guantes, es recomendable que los lleven, pero eso implica la imposibilidad de tocar cualquier otra cosa, por el riesgo inherente de llevarse luego las manos a la boca, el pelo, los ojos, como es habitual en los menores. También aconsejan llevar durante el paseo un bote de gel hidroalcohólico. Además, habrá que enseñarles o ayudarles a desecharlos como si estuvieran contaminados y depositarlos en un sitio seguro, para luego proceder al lavado de manos.

Otros objetos y mascotas

Pero el paseo también implica otros elementos a tener en cuenta: los niños no deben acariciar a las mascotas, ni las suyas propias, hasta que no estemos seguros de que no tienen nada pegado en las patas y están limpios. Aparte, las heces de los perros podrían albergar las habituales infecciones e incluso algún especialista apunta a que el coronavirus podría encontrarse en ellas.

Si entre los niños que salen a pasear hay algún menor que deba ir en carrito, debemos llevar con nosotros el plástico que se utiliza para proteger de la lluvia, porque podría darnos una ventaja ante la imposibilidad de mantener el distanciamiento social. A la vuelta a casa debemos tratar al carrito como un objeto más, intentar dejarlo en la puerta y desinfectar las zonas que hayamos tocado con alcohol o lejía y sobre todo, las ruedas, pues han estado en contacto con el suelo.

Por supuesto no es recomendable bajo ningún concepto, que toquen nada del mobiliario urbano, ni bancos, ni portales y sus barandillas, ni las escaleras y rampas. Los especialistas también desaconsejan que usemos el paseo de una hora para darles de merendar porque los bocadillos o la fruta se pueden caer al suelo y no podremos desinfectarlos y entre hermanos es posible que quieran compartirla con el consiguiente riesgo.