Los países que vacunan de la tuberculosis tienen menos mortalidad

Una verosímil hipótesis busca confirmación científica con dos ensayos que determinarán si esta inmunización protege frente al Covid-19

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En busca de protección vacunal frente al Covid-19, hace menos de un mes se han registrado dos nuevos ensayos clínicos en fase III con una vacuna centenaria, la BCG de la tuberculosis. Una en Holanda y otra en Australia, las investigaciones pretenden comprobar científicamente una interesantísima hipótesis surgida de un estudio observacional realizado por investigadores de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health de Estados Unidos: la mortalidad atribuible a coronavirus en países con vacunación sistemática con BCG es 5,8 veces menor que la encontrada en países que no vacunaban.

Suena a música celestial en estos trágicos momentos, sumatorio de fallecidos e infectados por una epidemia de la que se sabe demasiado poco. Pero debe primar la cautela y la paciencia. Los propios investigadores de la Johns Hopkins saben de las muchas limitaciones de su estudio –pocos test en países de renta baja, diagnósticos sesgados, comorbilidades diferentes, factores genéticos, diversos sistemas sanitarios o previsible incremento de infectados con la evolución de la pandemia– y aún así consideran que sus «intrigantes observaciones ecológicas» bastan para arrancar ensayos clínicos a nivel internacional, tal y como se ha hecho.

Modelo de regresión

Ellos tomaron datos públicos y construyeron un modelo de regresión para analizar la utilización de esta vacuna y la mortalidad atribuible a Covid-19 por millón de habitantes. Después de ajustar por el producto interior bruto (PIB) de los países, por el porcentaje de mayores y por el tiempo transcurrido desde que superaron los cien casos concluyeron su atractiva teoría de una menor mortalidad atribuible a coronavirus en aquellos países que inmunizan masivamente de la tuberculosis o lo han hecho hasta fecha muy reciente frente a aquellos que nunca han tenido la BCG en su calendario de vacunación o hace ya 40 años que no la indican.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los expertos consultados coinciden en que estamos ante una esperanzadora y verosímil posibilidad sin fundamento científico, pero que merece mucho la pena discutir y estudiar.

José Caminero, médico neumólogo y director de la Unidad de Tuberculosis del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, explica que esta hipótesis «parte de un estudio epidemiológico que está en fase de prepublicación y que trata de ligar la mortalidad por Covid-19 a los países que tienen cobertura por la vacuna BCG, los más pobres y con mayor prevalencia de tuberculosis que son los que la han seguido utilizando. Se dan cuenta de que estos países tienen menos mortalidad por Covid-19 y surge la teoría de que la vacuna BCG protege frente a Covid-19. Es una teoría bonita, interesante, para discutir, pero que no tiene en este momento base como para decir que es cierta. La razón es que estos países más pobres y con más tuberculosis también tienen menos personas mayores, menor capacidad de detección del Covid-19 y una llegada retardada de la epidemia. Estos tres factores se han analizado en el mencionado estudio, pero no son concluyentes. Así que la hipótesis no tiene hoy fundamento, pero es lo bastante interesante como para que ya haya dos grupos, uno en Australia y otro en Holanda, haciendo un estudio clínico con personal sanitario al que están inmunizando con BCG y para ver si desarrollan menos enfermedad y si mueren menos».

En opinión del doctor Caminero, uno de los mayores expertos en España en tuberculosis, «no tenemos evidencia para decir que donde más se vacuna de tuberculosis se está más protegido frente a coronavirus, pero es interesantísimo que se continúe en esta línea de investigación». Y añade: «Desde un punto de vista meramente observacional, por mi práctica clínica, sí puedo decir que hay muchos menos pacientes con tuberculosis que estén infectados por Covid-19 que la población general. Mi apreciación personal es que la propia tuberculosis podría estar protegiéndoles».

Por su parte, el doctor Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), considera que estamos ante «una hipótesis que se ha planteado no sólo con BCG, sino con más vacunas, y que precisa muchos estudios más para confirmarlo». Y pone un ejemplo: «En el País Vasco estuvieron vacunando de BCG hasta 2013 y, como se ha visto, la incidencia del SARS-CoV-2 ha sido muy intensa en esta región».

También el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), el epidemiólogo Amós García-Rojas, explica que la teoría que analizamos «no tiene solidez científica porque se trata de estudios metodológicamente débiles en los que no se ha hecho la revisión por pares». Por eso recomienda ser «muy prudentes» ya que no hay suficiente experiencia.

El neumólogo José María García, director del Programa Integrado de Investigación en Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), nos ha ofrecido su consideración: «El estudio no está aceptado para su publicación, está pendiente de revisión por pares. Es un trabajo que llaman de tipo ecológico y que tiene muchos problemas porque analiza datos de población general e intenta sacar conclusiones individuales. No deja de ser una observación porque primero habría que saber la incidencia de Covid-19 en cada país –que no se sabe– y si la influencia de la vacuna es por ella misma o es por otros factores que se llaman confusores».

La prueba del mapa

Prudencia y paciencia para ver los resultados de los ensayos científicos, que tardarán. Mientras llegan, quedémonos con los siguientes datos. Según la OMS, 172 estados cuentan hoy con la inmunización de la tuberculosis BCG en sus calendarios oficiales. Es el caso de los países de la antigua Europa del Este (Rusia incluida), África o Japón, donde la incidencia del coronavirus ha sido mucho menor. Nunca la tuvieron otros como Estados Unidos y Canadá (fíjense en el gráfico en sus cifras de incidencia de Covid-19 y miren luego las de sus vecinos de América del sur).

¿Qué pasa en Europa occidental? Igual que en Australia, Nueva Zelanda, Israel o Ecuador, pero con sonoras excepciones, se trata de países que aplicaron políticas de vacunación sistemática de la tuberculosis a sus poblaciones, pero hace años dejaron de hacerlo. Es el caso de España, Francia o Reino Unido, entre otros.

¿Y las sonoras excepciones? Italia, Bélgica y Países Bajos nunca incluyeron la BCG en sus calendarios mientras que Portugal, Grecia e Irlanda la mantuvieron hasta fechas recientes (diciembre de 2017, septiembre de 2016 y primeros de 2015, respectivamente). El caso de España es singular: la vacuna dejó de ser masiva en 1982-84 salvo en el País Vasco, donde siguió siéndolo hasta 2013.

¿Y la incidencia por Covid-19? En nuestro país hay más de 200.000 contagiados (casi 13.500 en el País Vasco) y 22.000 fallecidos frente al vecino Portugal, que cuenta menos de 22.000 infectados y de 800 muertos; Reino Unido suma casi 135.000 casos de Covid-19 y 18.000 muertos mientras que Irlanda registra 16.500 casos y no llega a 800 muertos; y en Italia, los contagiados rozan los 200.000 y las víctimas mortales pasan de 25.000 frente a la cercana Grecia, donde las cifras son de apenas de 2.500 y 130. Quizá la ciencia confirme la esperanza.

La gran baza española

Entre más de 1.300 candidaturas, el Instituto de Salud Carlos III acaba de conceder financiación a la Universidad de Zaragoza para desarrollar una posible vacuna frente a coronavirus. El proyecto seleccionado, a cargo del equipo dirigido por el microbiólogo Carlos Martín Montañés, busca «probar la eficacia frente a Covid-19 de su vacuna de tuberculosis Mtbvac en macacos y comparar sus resultados con los de la BCG y con placebo. Ya no sería un estudio observacional sino un estudio científico en toda regla. Es interesante y les deseo todo el éxito», explica José María García y añade: «Hay que ser cauto, ojalá sea efectiva y sirva también para la tuberculosis que es para lo que está diseñada y para lo que hace mucha falta (4.000 personas al día mueren en el mundo por tuberculosis)». En su opinión, «Martín Montañés lleva muchos años trabajando –más de 20– muy bien en el tema de la vacuna de tuberculosis con muy buenos resultados. Mtbvac está ya en fase de desarrollo clínico, lleva una gran ventaja». También para Caminero: «La Mtbvac está dando resultados prometedores, creo que tiene un futuro muy bueno y que puede superar a la BCG».