¿Es tan difícil y costoso estar preparado ante una pandemia?

“Con unas inversiones mínimas estaríamos tan preparados como lo estamos frente a los ataques bélicos”, asegura en un artículo de opinión el dr. José Escribano, profesor de Investigación en excedencia y fundador y director científico de Algenex

Los ciudadanos aceptan que una parte importante de su PIB se gaste en estar preparado para un potencial ataque bélico. Sin embargo, no demandan la misma preparación frente al ataque de los invasores invisibles como los agentes infecciosos, que tienen consecuencias devastadoras semejantes en cuanto a pérdida en vidas y en la economía.

Es importante reflexionar si de una pandemia a otra hay diferencias en la forma en que podamos prepararnos. Así, cabe preguntarse si mascarillas, guantes y ropa protectora son medidas específicas del nuevo coronavirus. La respuesta es rotundamente no. Todos estos elementos protegen de forma genérica frente a los virus, sea cual sea su naturaleza. Entonces, ¿es difícil tener preparados unos millones de estos elementos almacenados para ser liberados en el momento preciso? ¿Es acaso una inversión millonaria tener una pequeña fábrica que los produzca en caso de necesidad? Claro que no. Por el precio de un carro de combate tenemos el almacenamiento y las fábricas.

Pero que pasa con productos más sofisticados, como por ejemplo vacunas o kits diagnósticos. Por el precio de un avión de combate se puede crear una fábrica polivalente de producción de vacunas frente a una pandemia. Además, al igual que ha sucedido con el Covid-19, se podrían fomentar los desarrollos de tecnologías alternativas más rápidas y eficientes que las convencionales, incluso con marca España, como es el caso de la tecnología CrisBio desarrollada por la empresa Algenex.

Con los diagnósticos pasaría lo mismo. La PCR es la tecnología habitual para detectar agentes infecciosos en muestras biológicas. Se podría crear instalaciones en diferentes provincias capaces de hacer miles de estos análisis diariamente. Podría hacerlo el propio ejército creando una unidad de lucha contra pandemias con personal entrenado.

Pero ¿que pasa con los diagnósticos serológicos? Para esto se necesitan varias cosas. La primera, sistemas que produzcan las proteínas del patógeno en cantidades de unos pocos gramos para abastecer la demanda de los fabricantes de kits. Con una inversión de menos de 1 millón de euros se garantizaría el suministro de los reactivos, por complejos que sean, en un período corto de tiempo a partir de secuencias genéticas sintéticas. En segundo lugar, se necesitan compañías que fabriquen los test rápidos a escala. Empresas españolas tienen acreditada experiencia en hacerlo a escala. Estas empresas deben tener acceso a muestras biológicas de pacientes y los nuevos test deben validarse a toda velocidad por los organismos competentes. Por último, está la metodología de análisis masivos de anticuerpos en la población. Ha de llevarse a cabo en laboratorios de serología que pueden procesar millones de muestras en muy poco tiempo. Para ello hay técnicas específicas y fabricantes españoles competentes. En pocas palabras, teniendo las proteínas de los virus, tenemos los test diagnósticos con velocidad y a la escala necesaria.

En definitiva, con unas inversiones mínimas estaríamos tan preparados como lo estamos frente a los ataques bélicos. Aprendamos la lección de una vez.