Coronavirus

Sanidad sabía siete días antes del 8-M que en España había infecciones locales

Seguridad Nacional mantuvo el nivel de riesgo como moderado pero, los casos crecían a diario un 20% y nuestro país era ya el cuarto de Europa con más contagios el día 7.

Thumbnail

El Gobierno sabía siete días antes del controvertido 8 de marzo que en España había casos de infección comunitaria no importados de China, Italia u otro estado asiático o europeo. Así lo pone de manifiesto el informe sobre el coronavirus que el día 1 de marzo elaboró Seguridad Nacional, un departamento dependiente directamente de Presidencia del Gobierno. El documento enumeraba los casos notificados en nuestro país hasta esa fecha, que entonces eran 73, y su distribución por las diferentes comunidades autónomas. Madrid, con 14, se situaba en aquella fecha en segundo lugar, por detrás de la Comunidad Valenciana, con 15. Los expertos del Gobierno subrayaban que «el 90% de los casos identificados son importados o relacionados con casos importados», dando así a entender, aunque sin mencionarlo de forma explícita, que el 10% restante se correspondía con infecciones locales provocadas por un virus que ya circulaba entonces en nuestro país. Con todo, decidieron que el riesgo global para la salud pública en España debía considerarse como «moderado», recordando que «el Ministerio de Sanidad mantiene el escenario de contención (nivel 1) ya que, por el momento, nada indica que haya una transmisión comunitaria descontrolada y una entrada masiva de casos importados.

El informe dejaba constancia además, siete días antes del 8-M, de que, «ante el aumento de número de casos, el Ministerio de Sanidad de Francia» había comunicado «la prohibición de eventos que congregan a más de 5.000 personas en recintos cerrados y la cancelación de la media maratón de París», que iba a tener lugar ese día. También subrayaban «la cancelación del Salón del Automóvil de Ginebra», así como la Feria de Turismo de Berlín «por la creciente expansión del virus». Aquel día, Francia ya había reportado dos fallecimientos e Italia 29.

El documento aludía también a la evaluación del riesgo para la población de la UE que había hecho el Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo. Según recoge el informe, en ese momento era «de bajo a moderado», aunque puntualizaba que «el riesgo de la aparición de grupos similares a los de Italia se considera actualmente de moderado a alto». Incluía otro punto que, desgraciadamente, habría de ser profético: «El riesgo para la capacidad de los sistemas de atención médica durante el pico de la temporada de gripe es de bajo a moderado». No obstante, «si se produjera un aumento significativo de los casos de Covid-19, el impacto potencial en los sistemas de salud sería de moderado a alto».

En el informe del 2 de marzo, el departamento de Seguridad Nacional constata ya un aumento de casos hasta 119, y Madrid se situaba a la cabeza, con 32, frente a los 15 de la Comunidad Valenciana, con 15. El texto volvía a insistir en que el 90% de los casos identificados eran importados, una alusión que desaparece en los informes de los días sucesivos hasta el fatídico 8 de marzo. Pese a que consignaba que la UE había elevado el nivel de alerta de «moderado» a «elevado», remarcaba que en España debía mantenerse en «moderado». El día 3, los casos en España eran 150, 49 de ellos en Madrid, aunque los expertos decidieron mantener el nivel de riesgo en «moderado». El día 4, había ya 198 contagiados, 70 en Madrid. Como novedad, recogía que se había identificado a la primera víctima mortal por coronavirus en España, «un paciente que falleció el 13 de febrero en el Hospital Arnau de Vilanova (Valencia) que en el momento de su fallecimiento no cumplía con la definición de caso».

El día 5, los casos en España se habían disparado a 237, con tres fallecimientos. Pese a ello, los expertos mantienen el riesgo global como «moderado». Y eso que recuerdan que «la OMS mantiene en muy alto el riesgo de propagación e impacto del Covid-19 a nivel mundial, ante el aumento continuo en el número de casos y el aumento de países afectados» y que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo consideraba «de moderado a alto» el riesgo asociado para la población. El 6 de marzo ya había cinco fallecidos y 365 casos. Sorprendentemente, el informe de ese día apuntaba que «el riesgo de transmisión comunitaria no ha aumentado significativamente», aunque puntualizaba que «del total de los casos existen 12 situaciones en las que, por el momento, no se tiene identificado el vínculo». Los expertos mantuvieron el nivel de riesgo como «moderado» pese a que España era ya el cuarto país de la UE con más casos. El día 7, estos se elevaban a 430 y había 8 fallecidos. Mantuvieron como moderado el riesgo pese a reconocer que existe «alrededor de una quincena de situaciones en las que, por el momento, no se tiene identificado el origen». El texto añadía que «es previsible que en las próximas horas esta cifra se reduzca». El domingo 8, día de las manifestaciones, Seguridad Nacional contabiliza 589 casos, de los que 202 eran de Madrid, y 17 fallecidos, ocho en la capital. Su informe, de las 15:00, anterior a las concentraciones, reconoce que diariamente se registra «un incremento de casos del 20%, cifras dentro de lo esperado». Pese a ello, mantuvieron el riesgo «moderado». Resaltaba además que Italia había cerrado escuelas y universidades y prohibido eventos como bodas o funerales. Un día después de la manifestación, había 999 casos, 469 en Madrid. El informe insistía en el riesgo moderado y recalcaba que «a nivel nacional no hay transmisión generalizada».