«En Covid es verosímil la necesidad de combinar tratamientos como en otras infecciones»

Así lo afirma el médico José Sanz Moreno en una entrevista para LA RAZÓN

El médico José Sanz Moreno
El médico José Sanz MorenoCONNIE G. SANTOSLa Razón

-Alcalá de Henares fue una de las primeras ciudades en enfrentarse al Covid-19. ¿Cómo afrontaron esos días?

–El 5 de marzo detectamos el primer caso entre los pacientes ingresados y días antes se habían conocido varios en el de Torrejón. Inmediatamente percibimos que la situación iba a ser inmanejable. En la noche del 7 de marzo se creó un chat entre los médicos que mantenemos regularmente sesiones interhospitalarias de Enfermedades Infecciosas de varios hospitales de la Comunidad y desde ese momento decidimos compartir la tragedia que se cernía a pasos agigantados. El 8 sentíamos la presión imparable en varios de los hospitales madrileños y en el nuestro se producía el primer fallecimiento de infección por coronavirus. En las siguientes 24-48 horas se agregaban al chat casi 100 compañeros de los Servicios de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas adscritos a casi 40 hospitales públicos y privados de Madrid. En él compartíamos angustias, opiniones expertas, protocolos de actuación, información científica buscada con fruición. Pero también una sensación de impotencia y frustración con la que no estábamos familiarizados: todos los hospitales de nuestra Comunidad se vieron desbordados hasta el extremo, convirtiéndose en centros monográficos dedicados en exclusiva a enfermos Covid sin poder permitir el calor de sus familiares. Se habilitaron pasillos, gimnasio, biblioteca, en nuestro caso, además, un pabellón polideportivo que pertenece a la Universidad de Alcalá… y todo era insuficiente. La penosidad del trabajo realizado se agravaba por las limitaciones en las características y disponibilidad de equipos de protección individual para el personal sanitario.

–Como comenta, apenas había evidencia clínica. ¿Qué fármacos han mostrado mejores resultados?

–Tal vez el aspecto más decepcionante para los clínicos ha sido la inexistencia de medicamentos con eficacia consolidada frente a una enfermedad que era desconocida para nosotros. Hemos administrado fármacos empleados previamente para el tratamiento del paludismo y de ciertas enfermedades autoinmunes, como la cloroquina, antivirales para el VIH, antibióticos… Si bien todo medicamento tiene siempre un determinado riesgo de generar toxicidad, ninguno de estos ha provocado efectos relevantes, aunque tampoco podemos acreditar que los beneficios de su uso hayan sido definitivos en la generalidad de los pacientes tratados. También usamos fármacos con actividad antiinflamatoria, como corticoides, y otros como tocilizumab, anakinra, etc.

–Han participado en un estudio con remdesivir, otro de los fármacos en estudio. ¿En qué ha consistido?

–Es de acción específica frente al coronavirus y actúa a través del bloqueo de una enzima (polimerasa) viral, clave para la supervivencia del virus. Que remdesivir sea prácticamente el único fármaco con acción dirigida frente al SARS-CoV2, y que surja en un momento de diseminación incontrolada de la infección entre la población, lo convierten en mediático. Nosotros hemos participado en dos ensayos clínicos con él, habiendo incluido unos 40 pacientes con grado variable de insuficiencia respiratoria. Es encomiable la labor conjunta realizada por la Agencia Española del Medicamento (Aemps) en colaboración con Gilead para propiciar la amplia participación de los centro españoles en estos.

–¿Y qué resultados se han obtenido hasta ahora?

–De los múltiples hallazgos, hasta este momento cabe destacar la observación de una mejoría significativamente más precoz del grado de insuficiencia respiratoria, y por tanto de dependencia de oxígeno, en los pacientes tratados con remdesivir (beneficio obtenido con la administración del fármaco cinco días), y una tendencia a reducirse la mortalidad, aunque en este punto no se ha alcanzado la significación estadística. Por otra parte, parece que los beneficios se ponen de manifiesto especialmente si se administra en fases precoces de la enfermedad, lo cual puede constituir un relativo obstáculo, toda vez que su administración ha de ser por vía intravenosa.

–Se ha solicitado la aprobación de este fármaco a la Agencia Europea del Medicamento. ¿Qué supone eso?

–Ya han concluido los ensayos clínicos con remdesivir en España. Con los resultados descritos anteriormente, la FDA norteamericana ha autorizado su uso urgente en los pacientes con insuficiencia respiratoria grave (está pendiente la aprobación). Y la Agencia Europea del Medicamento recomienda expandir la indicación del uso de remdesivir con carácter compasivo en Europa. Hoy en España su empleo debe hacerse con carácter compasivo y será agilizada por la Aemps como apoyo al servicio de Farmacia del hospital implicado.

–¿Que lecciones hemos aprendido del SARS-CoV-2?

–El modo en que es capaz de producir daño en los diversos órganos y muy especialmente en el pulmón, que incide con especial gravedad en los mayores de 60 años, sobre todo si hay ciertas enfermedades (hipertensión arterial, diabetes, inmunodepresión). Sabemos que el diagnóstico y tratamiento precoz son elementos básicos para favorecer la respuesta a remdesivir, y que en la fase de daño inflamatorio en los pulmones requiere la administración de antiinflamatorios e inmunomediadores. Y, desde luego, reconocemos que actualmente las opciones terapéuticas han de mejorar sustanciosamente, siendo verosímil la necesidad de tratamientos combinados como en otras infecciones víricas.

–¿Cree que habrá una segunda ola de contagios?

–Estoy convencido de que desgraciadamente se producirá: lo que no puedo decir es cuándo ni en qué medida o intensidad. Mientras tanto, es clave el desarrollo y comercialización de una vacuna eficaz.