Los kilos cogidos en el confinamiento disparan el peligro de Covid-19 grave en los rebrotes

La mitad de los españoles engordó durante la cuarentena y los expertos alertan de que se multiplica el riesgo de complicaciones y aumenta la mortalidad en pacientes jóvenes con coronavirus

Que el pantalón del verano pasado no abroche o que ahora el michelín salga por encima del bañador no es una mera cuestión estética. Ya es tarde para poner en marcha una «operación bikini», pero siempre es un buen momento para perder unos kilos de más (o unos muchos), sobre todo en plena ola de rebrotes por coronavirus.

El confinamiento de los últimos meses ha jugado una mala pasada a la mitad de los españoles, ya que el 44% engordó durante la cuarentena, y la mayoría de ellos, un 73%, sitúa el rango de elevación del peso entre uno y tres kilos, aunque lo que resulta aún más preocupante es que las personas que ya tenían sobrepeso u obesidad han sido las que más grasa han aumentado, según un estudio publicado esta semana por la Sociedad Española de Obesidad (Seedo), que apunta a que la mala alimentación y el sedentarismo han sido las principales razones de este incremento.

El dato podría quedarse en una simple anécdota si no fuera porque «haber engordado nos hace más vulnerables frente a los rebrotes que están surgiendo de Covid-19, pues se ha demostrado que el exceso de peso es uno de los primeros factores de riesgo, sobre todo en personas jóvenes sin otras patologías previas», asegura Albert Lecube, vicepresidente de Seedo. Y esta idea la refrenda también Ascensión Marcos, presidenta de la Federación de Nutrición (Fesnad) e investigadora del grupo de Inmunonutrición del CSIC, quien incide en que «la grasa corporal se convierte en un caldo de cultivo para cualquier patógeno, en particular también para el nuevo SARS-CoV-2».

La obesidad y el Covid-19 van peligrosamente de la mano, tal y como demuestran los últimos datos: «Las series publicadas hablan de un 18% de personas con sobrepeso que han padecido la enfermedad en China, cifra que se dispara hasta más de un 40% en EE UU, donde la prevalencia de obesidad es mayor. Y en España también es similar, pues en el registro SEMI-Covid, puesto en marcha por la Sociedad Española de Medicina Interna, SEMI, que actualmente aglutina a más de 15.000 pacientes, aproximadamente el 21,2% presenta obesidad. Un dato muy duro y en línea con la prevalencia general de exceso de adiposidad en España, que ronda el 23%», asegura Juana Carretero, vicepresidenta segunda de SEMI.

Peor pronóstico por culpa de la obesidad

Los datos no engañan. «Como se ha visto durante toda la pandemia, los pacientes con obesidad han tenido peor pronóstico, mayor desarrollo de síndrome de distrés respiratorio y más necesidad de ingreso en UCI y uso de ventilación mecánica. Por cada unidad que aumente el índice de masa corporal, se incrementa un 12% la probabilidad de desarrollo de una enfermedad severa por Covid-19», especifica Carretero. Y así lo corrobora Luisa Bordejé, coordinadora del Grupo de Trabajo de Metabolismo y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), quien recuerda que «este tipo de pacientes presenta formas más graves de enfermedad y peores resultados clínicos, por lo que queda claro que la obesidad es un factor de riesgo determinante frente al nuevo coronavirus».

Pero, ¿cuál es la explicación para esa gran influencia? Según los expertos, aquí juega un papel muy importante el hecho de que la obesidad lleva asociada «una inflamación crónica originada por el exceso de tejido adiposo, lo que produce una disfunción metabólica que puede conducir a dislipidemia, resistencia a la insulina, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular», explica José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del Centro Jean Mayer de la Universidad de Tufts, en Boston (EE UU).

Inflamación acelerada del organismo

Los últimos estudios confirman la afinidad del Covid-19 por la enzima convertidora de la angiotensina 2 (ECA2). «El ECA 2 se expresa fundamentalmente en el tejido pulmonar y también en el tejido adiposo o graso. Así, el Covid-19 podría depositarse en este tejido retardando su eliminación. Además, al tratarse en su mayoría de pacientes hipertensos, reciben fármacos que inhiben la ECA2 o bloquean sus receptores, por lo cual va a aumentar su expresión con incremento de la susceptibilidad a la entrada y propagación del virus por las células, desencadenando una afectación más grave», detalla Bordejé.

A eso se suma que «un cierto grado de inflamación crónica va asociada a una alteración en la secreción de las citoquinas, que son los agentes responsables de la comunicación intercelular y que se han demostrado determinantes en esta pandemia. En concreto, las personas con obesidad tienen menos secreción de las citoquinas que protegen de la inflamación y, por el contrario, cuentan con un aumento de aquellas proinflamatorias como interleucina-6, que se ha visto que empeora el pronóstico en afectados por coronavirus», explica Carretero.

Y no hay que olvidar que «la obesidad, por sí misma, es un proceso de inflamación crónica. Su cronicidad incide negativamente en la funcionalidad del sistema inmunitario y cuanto más se prolonga en el tiempo, más perjudicial resulta», recuerda Marcos.

Perder peso frente a los rebrotes

Ante esta retahíla de argumentos que ponen sobre la mesa la peligrosa fusión que supone el contagio por SARS-CoV-2 aderezado con obesidad, resulta muy llamativo que, según el informe publicado por Seedo, la mitad de la población encuestada desconocía que los kilos de más empeoran el pronóstico en caso de Covid-19 y que en este grupo de población es precisamente en el que se ha registrado un mayor aumento de peso durante el confinamiento.

Por todo ello, ya sean un par de kilos o muchos más, «si hemos incrementado de peso hay que intentar reducirlos lo antes posible, porque dos o tres kilos menos tienen una repercusión muy favorable en la salud y entre cinco y ocho pueden resultar determinantes en el devenir de la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2», advierte Lecube.