¿Cómo mejorar las defensas de los niños para la vuelta al cole?

Una dieta variada, rica en frutas y verduras, basta para tener un sistema inmune fuerte, aunque puede fortalecerse con complejos vitamínicos siempre con supervisión médica

La vuelta al cole de este atípico año 2020 trae consigo un gran número de incertidumbres. Con la pandemia del Covid-19 como telón de fondo, una de las principales preocupaciones es la de reforzar las defensas de los niños y protegerles del posible contagio. Además de la distancia, mascarilla y limpieza de manos, la alimentación se convierte en una de las piezas clave para que el puzle de la inmunidad encaje sin sobresaltos. «La mejor defensa de la salud es una dieta variada y equilibrada, rica en nutrientes, junto con una buena microbiota intestinal, lo que logra un sistema inmunitario fuerte», asegura José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

La pauta parece clara: alimentación rica y variada. «Esto se traduce en un consumo diario de frutas y verduras, con pescado al menos tres o cuatro veces a la semana, suficiente cantidad de lácteos (incluyendo los fermentados) y con consumo de cereales, preferiblemente integrales. Además, hay que reducir la ingesta de carnes rojas y limitar los ultraprocesados», detalla Moreno, quien añade que en el caso de los niños también resulta imprescindible «comer sin distracciones, sin olvidar la importancia de realizar actividades al aire libre, así como dormir suficientes horas». De esta manera, desde el plato es posible cubrir todos los requerimientos necesarios para tener unas buenas defensas que protejan a los menores frente a virus estacionales, entre ellos el SARS-CoV-2. «Las vitaminas y los minerales son los ingredientes imprescindibles del sistema inmune, como la vitamina D, así como la A o la E. Por su parte, minerales como el hierro o el zinc, presentes en la carne y en verduras de hoja verde, también mejoran las defensas. No se trata tanto de comer mucha cantidad de algo, sino más bien de que la alimentación sea muy variada», advierte Paula Crespo, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana.

Pero esta recomendación no siempre resulta sencilla de aplicar con los niños. «Llevar una dieta equilibrada sería suficiente para mantener un buen sistema inmune, pero en algunos menores es habitual encontrar menús muy monótonos porque rechazan muchos alimentos y eso puede provocar desequilibrios que debilitan las defensas», asegura Crespo. Ante esas posibles deficiencias o en el caso de niños con una mala alimentación puede resultar aconsejable optar por suplementos alimenticios «cuyo fin es complementar la dieta normal y que consisten en fuentes concentradas de nutrientes (vitaminas y minerales) o de otras sustancias que tienen un efecto nutricional o fisiológico, en forma simple o combinada», explica María Mercedes Sánchez, responsable del Departamento de Información Científica y Cosmética de Laboratorios Marnys. Existen muchas opciones, pero tal y como recomienda Domingo Pérez León, médico asesor de mundonatural y director del Instituto Biológico de la Salud, «para niños de corta edad se les puede recomendar preparados a base de calostro, vitamina C y minerales como el zinc o el selenio, así como revisar en los analisis de sangre si tienen unos buenos niveles de vitamina D y de hierro serico y ferritina. Si están bajos deberíamos suplementar. Además, resulta muy importante la incorporacion de prebioticos y probioticos, ya que mejoran el 80% de nuestro sistema inmunológico que reside en unas estructuras llamadas placas de peyer del intestino y su buen o mal funcionamiento depende de la presencia de una buena flora intestinal».

Propóleo o jalea real son una opción habitual cuando llega el otoño para evitar catarros. «La Jalea mejora el apetito en niños que comen poco, fortalece el sistema inmune y les hace sentise mejor», asegura Pérez León, mientras que «la vitamina D contribuye a la normal función inmune en niños a partir de los 3 años, lo cual se encuentra respaldado por la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea», recuerda Sánchez. En general, los suplementos alimenticios son aptos para todos, «pero si son niños que están medicados, es conveniente que sean evaluados por un médico que conozca si son compatibles», advierte Pérez León, una idea en la que están de acuerdo todos los expertos, quienes coinciden en recomendar que «deben tomarse bajo supervisión médica, ya que si se toman sin control pueden esmarcarar otros problemas de fondo que sean el origen de esos déficitis. Es importante destacar que dar un complejo vitamínico como prevención no es recomendable, ya que sería como intentar poner un parche a un problema de base», advierte Crespo.

Y es que, tal y como aconseja el portavoz de la AEP, «no cuidar la alimentación y que no sea variada no se soluciona con un complejo vitamínico, lo ideal es conseguir que los niños –y también sus padres– tengan una dieta variada y con las cantidades adecuadas en vez de "complementar'' su menú. En cualquier caso, los suplementos en los niños deben emplearse solo cuando los aconseje el pediatra», concluye.