Los consumidores de cannabis requieren más anestesia y sufren más dolor tras una cirugía

Estos pacientes necesitan dosis más altas de opioides durante su ingreso, según un estudio de la Sociedad Americana de Anestesiología

Los consumidores de cannabis no sólo pueden requerir más anestesia durante la cirugía que los no consumidores, sino que pueden experimentar un mayor dolor después y necesitar dosis más altas de opioides mientras están en el hospital, sugiere una investigación, la primera de su tipo, que se presentará en la reunión anual de ANESTHESIOLOGY® 2020.

Además de la creciente investigación que muestra que los pacientes que consumen cannabis tienen mayores necesidades de anestesia y sufren más dolor relacionado con la cirugía, este estudio de la Sociedad Americana de Anestesiología fue el primero en comparar los efectos del cannabis entre consumidores y no consumidores durante y después de la cirugía. Todos los pacientes del estudio se sometieron a cirugía por una fractura en la pierna (espinilla).

“Existe alguna evidencia de que el cannabis puede ser beneficioso para el dolor crónico y nervioso. Sin embargo, las primeras investigaciones sugieren que este no es el caso del dolor agudo, como el de la cirugía de una pierna rota”, afirma Ian Holmen, autor principal del estudio y residente de anestesiología en el Hospital de la Universidad de Colorado.

“Ahora entendemos que los pacientes que consumen opioides de forma crónica antes de la cirugía a menudo tienen respuestas de dolor exageradas y necesitan más analgésicos después de la cirugía porque tienen una mayor tolerancia. Especulamos que el consumo de cannabis puede causar un efecto similar, pero necesitamos más investigación para determinar si este es el caso.”

Los investigadores observaron las historias clínicas de 118 pacientes que se sometieron a cirugía en el Hospital de la Universidad de Colorado para reparar una tibia fracturada y encontraron que 30 (25,4%) habían informado haber consumido cannabis antes de la cirugía.

Después, los investigadores compararon los dos grupos evaluando la cantidad de anestesia proporcionada durante la cirugía, las puntuaciones de dolor informadas por el paciente y la dosis de opioides consumidos en el hospital después de la cirugía. Y detectaron que los que habían consumido cannabis necesitaban 37,4 ml de un anestésico (sevflurano) frente a los 25 que requirieron los no consumidores. El sevoflurano es un anestésico general. Los anestesistas aumentan la dosis basándose en observaciones del paciente, como movimientos corporales involuntarios, aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial alta o aumento de la frecuencia respiratoria, que son signos de que el paciente puede estar experimentando más dolor.

Además, los pacientes consumidores de cannabis experimentaron más dolor durante la recuperación: informaron de un promedio de dolor de 6 frente al 4,8 de los no consumidores.

Asimismo, el grupo de consumidores recibió un 58% más de opioides al día durante los dos o tres días permanecieron ingresados en el hospital: un promedio de 155,9 equivalentes de miligramos de morfina por día frente a 98,6.

Los investigadores no incluyeron pacientes que padecían dolor crónico o aquellos cuyos registros del sistema de salud de la Universidad de Colorado indicaban que les habían recetado opioides previamente. Tampoco se especifica cuándo consumieron cannabis, cuánto ni la frecuencia.

“Este estudio muestra que es importante que los pacientes le digan a su médico anestesiólogo si han usado productos de cannabis antes de la cirugía para asegurarse de recibir la mejor anestesia y control del dolor posible, incluido el uso de alternativas no opioides”, explica el Dr. Holmen . “También confirma que se necesita más investigación para comprender cómo el cannabis afecta el dolor”, añade.

“Cuando los receptores que influyen en el dolor, en este caso los receptores cannábicos, se saturan, después para compensar esto se necesitan más dosis de los fármacos habituales. Y en este caso hablamos de personas que han consumido cannabis sin ningún tipo de control y que probablemente sus neuroreceptores están saturados”, explica a este suplemento Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol.