La pandemia dispara el consumo de caramelos

Un 20% de los españoles reconoce comer productos dulces para combatir la ansiedad

La ansiedad hace que se consuman más productos azucarados
La ansiedad hace que se consuman más productos azucarados

La ansiedad y el estrés derivados de la pandemia juegan una mala pasada a nivel nutricional. Prueba de ello es que un 43% de los españoles afirma haber consumido más caramelos durante la pandemia, hasta el punto de que casi cinco de cada diez personas ha pasado de comerlos fuera de casa y en trayectos a tomarlos en el hogar, según los datos recogidos por el estudio titulado «Compra y consumo de caramelos 2021», donde se confirma que un 20% de los encuestados reconoce comer productos dulces para combatir la ansiedad.

«Algunos alimentos, como es el caso del azúcar, tienen un efecto ansiolítico a nivel del sistema nervioso central, por lo que su consumo genera un estado de bienestar emocional», asegura Manuel Portela, miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (Cgcodn).

Pero el consumo de este tipo de «caprichos» tiene consecuencias directas para la salud, como el hecho de «disminuir la calidad nutricional de la dieta en cantidades significativas. Es clave consumir nutrientes y estos están en los alimentos frescos y de temporada. Al tomar un exceso de caramelos ingerimos un mayor porcentaje de azúcares de asimilación rápida y aditivos como colorantes y saborizantes, con lo cual no aportamos nutrientes», insiste Portela, quien recuerda que no hay que caer en la trapa de los caramelos sin azúcar: «En ambos casos se deben consumir de forma ocasional. El hecho de que el producto contenga edulcorantes artificiales en vez de azúcar para conseguir ese sabor dulce no mejora la calidad nutricional del caramelo, pues sigue siendo un producto con un aporte nutricional escaso. Por lo tanto, el uso de estos productos, tanto azucarados como edulcorados debe ser esporádico, una vez por semana y una o dos unidades como máximo».

Uso frente a la boca seca

Sin embargo, hay ocasiones en las que tomar caramelos puede cumplir una función saludable, tal y como ocurre en aquellas personas que padecen xerostomía, una patología comúnmente conocida como la «sensación de sequedad bucal y que sufre uno de cada cuatro adultos, llegando a afectar a un 70% de la población de edad avanzada», asegura Andrés Blanco, profesor de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Santiago de Compostela, quien añade que «se trata de un problema importante de salud con alteraciones orales orgánicas, repercusión sistémica, alteraciones psicológicas y disminución de la calidad de vida, ya que puede desencadenar cambios en la alimentación e incluso comprometer el estado nutricional de los afectados».

La alta prevalencia de la xerostomía hace que la investigación científica haya puesto el foco en buscar soluciones que, aunque no curan la patología, al menos sí la mejoran. Y los caramelos son una de ellas, pero en concreto los elaborados a base de xilitol finlandés, que interfieren en la microbiota oral logrando efectos positivos para la salud, tal y como demuestra una investigación dirigida por el profesor Blanco: «El xilitol estimula el flujo de saliva y aumenta sus factores protectores. Además, previene la desmineralización del esmalte de los dientes, reduce la cantidad de bacterias nocivas en la cavidad oral y disminuye la inflamación gingival».