Así es la fisioterapia preventiva, el último «antiaging»

Un adecuado tratamiento de fisioterapia evita caídas y reduce el riesgo cardiovascular

La fisioterapia previene y trata las patologías que aparecen como consecuencia de la edad
La fisioterapia previene y trata las patologías que aparecen como consecuencia de la edad FOTO: Orpea Orpea

Hoy se celebra el Día Internacional de la Fisioterapia, una efeméride que permite adentrarse en una especialidad que va mucho más allá de los masajes terapéuticos. De hecho, cada vez existen más evidencias del papel preventivo que tiene la fisioterapia.

España es el segundo país con mayor esperanza de vida del mundo con una media de 83 años. De hecho, más del 19% de la población española es mayor de 65 años, por lo que envejecer con calidad de vida y darle vida a los años es fundamental para el bienestar. Uno de los pilares básicos para este envejecimiento activo es la salud física, mental y emocional. Y, en este aspecto, juega un papel muy importante la fisioterapia, que favorece su capacidad física y la autonomía, lo que revierte en su estado de ánimo, confianza y autoestima, sin pasar por alto que previene y trata las patologías que aparecen como consecuencia de la edad.

El deterioro de la marcha y equilibro son las disfunciones más comunes entre los mayores, y la fisioterapia ayuda aún cuando la única mejoría posible es la disminución de los síntomas, alteraciones o disfunciones que existan. En este sentido, la prevención de caídas y fracturas destaca como uno de los importantes objetivos de una fisioterapia bien pautada, mientras que la fisioterapia geriátrica ayuda al manejo del dolor. “La función preventiva de esta disciplina tiene su razón de ser en que sus profesionales están cualificados en el conocimiento del cuerpo humano y sus funciones, valorar los riesgos a los que está sometido cada caso particular según su estilo de vida, tipo de trabajo, y condiciones de salud, así como en la forma de prevenir lesiones o un deterioro acelerado. En resumen, el fisioterapeuta puede ayudar a la persona (en estos casos no hablamos de “pacientes”) a perseguir una mayor calidad de vida según sus circunstancias individuales”, explica Carmen Mateos, directora médica de ORPEA Madrid Mirasierra, centro especializado en rehabilitación

El trabajo preventivo del fisioterapeuta resulta muy eficaz y consiste, en primer, en hacer una valoración pormenorizada de la persona. Su edad, su estado de salud o enfermedad, estilo de vida, tipo de alimentación y estado nutricional, hábitos de sueño y deportivos, actividad laboral... son factores importantes, como lo son también sus intereses, es decir, qué está dispuesto a hacer y qué no para tratar de prevenir futuras lesiones o un envejecimiento precoz de su organismo. “Hecho esto, se establece un plan de trabajo consensuado con la persona con unos objetivos claros a corto, medio y largo plazo, que debe abarcar de forma integral los siguientes pilares: actividad física y cuidado postural, alimentación, sueño y bienestar psicológico. Lógicamente para lograr este enfoque, será necesaria la intervención de otros miembros del equipo terapéutico como los terapeutas ocupacionales, los psicólogos y diferentes especialidades médicas”, detalla Mateos.

El papel del fisioterapeuta

Entender qué papeletas nos han tocado a cada uno de nosotros para sufrir determinadas dolencias o lesiones, o para que ciertas estructuras de nuestro cuerpo puedan deteriorarse de forma acelerada, es la clave del éxito de la prevención. “Si sustituimos hábitos poco saludables por otros que nos ayuden a cuidarnos, abarcando alimentación, descanso y salud tanto mental como física, las probabilidades de enfermar disminuirán drásticamente. Nos situaremos en línea de lo que hoy se denomina envejecimiento saludable, pero también podremos prevenir lesiones deportivas o relacionadas con el trabajo, y librarnos de factores de riesgo cardiovascular como son la tensión arterial elevada, la diabetes o el sobrepeso que tanto se relacionan con la probabilidad de sufrir un ictus, o un infarto de miocardio”, asegura Mateos..

Para ponerlo en práctica el fisioterapeuta puede ser clave, ya que ejerce una importante labor docente de forma que la persona a la que trata aprenda a conocer su cuerpo, a escucharse y a detectar cuándo una parte de él le está avisando de que necesita atención. “Debemos entender nuestro esquema corporal, cuáles son las posturas más adecuadas, qué gestos de nuestro día a día (familiar, laboral o deportivo) debemos hacer de una determinada manera para no lesionarnos, cuáles son las posturas más adecuadas para dormir o descansar, si nuestro peso y distribución de la masa y la grasa corporal es el adecuado, y si no lo es, cómo hacer para mejorarlo, qué ejercicios son beneficiosos en nuestro caso particular para fortalecer aquellos músculos que más usamos o que más necesitamos según nuestro estilo de vida... Incluso debemos aprender a ser nuestros propios fisioterapeutas”, asegura Mateos, quien hace hincapié en que “empoderar a la persona para que sea la protagonista de su propia salud y bienestar es parte esencial de esta filosofía de la prevención. Saber calentar nuestras articulaciones, tendones y músculos antes de una actividad o por la mañana al empezar el día, estirar o darnos pequeños masajes al finaliza la jornada, y hacernos un “auto-chequeo” periódicamente, forma parte de la prevención y de lo que puede hacer por nosotros un fisioterapeuta”.