Sociedad

José: 119 donaciones de sangre y plasma en 23 años

Comenzó de casualidad cuando era soldado raso en la Academia Básica del Aire en León. Es B negativo

Varias bolsas de transfusión de sangre colgadas en una sala del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid
Varias bolsas de transfusión de sangre colgadas en una sala del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid FOTO: Eduardo Parra Europa Press

Hoy es el Día Mundial del Donante de Sangre. Un bien que parece que siempre está ahí por si se necesita durante una operación, en un parto, para un paciente con cáncer, durante un trasplante... Sin embargo, pese a que la necesidad de sangre es constante, cuando llega el verano las donaciones descienden drásticamente.

Con el fin de animar a que la gente done se celebra este día. Algo clave, ya que en España pese a que uno siempre tiene la idea de que este acto voluntario y altruista es muy frecuente, la realidad es que en 2021, de los 30 millones de ciudadanos con entre 18 y 65 años, donaron sangre 1.133.131. Es decir, únicamente el 4% de todos los que podrían hacerlo por edad, según los datos de la Federación Española de Donantes de Sangre (FedSang) facilitados por el Ministerio de Sanidad. Y pese a ello somos autosuficientes en transfusiones.

Uno de los que intenta no fallar en su cita es José García Fernández. Lleva 119 donaciones de sangre y de plasma a sus 49 años o lo que es lo mismo 119 en 23 años. Empezó por casualidad. Tal y como recuerda, un grupo de miembros de la «Hermandad de Donantes de León fue a la Academia Básica del Aire y me animé a donar. Recuerdo que fue en 1999, yo era un soldado raso».

No cayó en ese momento que su padre cuando él era un crío tuvo en los años 70 un accidente de tráfico por el que necesitó transfusiones de sangre. «Ni lo pensé, la verdad».

Desde entonces José, que es B negativo, no ha dejado de donar, «salvo hace un par de años porque tuve un herpes zóster».

Y no solo es donante de sangre. «En 2006 me llamaron por si quería ser donante de plasma y me animé. No duele nada, por cierto. De modo que ahora alterno sangre y plasma», afirma.

José García Fernández, donante
José García Fernández, donante FOTO: Archivo Archivo

Pero si los hombres pueden donar sangre hasta cuatro veces al año (y las mujeres tres), para las donaciones de plasma, el intervalo mínimo entre donaciones es de 15 días con un límite de 24 donaciones año, «aunque en León se hace una vez cada mes», explica.

José trata de animar siempre que puede a la gente a donar. «En mi familia solo somos donantes mi novia, mi hermano pequeño y yo. Siempre que puedo animo a la gente a que lo haga porque hay mucho desconocimiento, la gente piensa que hay riesgo y no es así. No hay que tener miedo a donar. El riesgo es cero y si un hospital se queda sin sangre se queda paralizado todo por lo que puede ser peor que la pandemia y eso por no perder cinco minutos donando».

Un entusiasmo por el que en junio de 2018 FedSang le hizo entrega de «la insignia de Gran Donante de España por haber alcanzado el año anterior las 75 donaciones».

Con el fin de homenajear a los grandes donantes, el sábado FedSang distinguió a aquellas personas que durante el año previo alcanzaron las 75 donaciones en el caso de los hombres y las 60 en el caso de las mujeres, así como la entrega de mérito nacional a personas, instituciones, organismos y empresas que hayan destacado por su apoyo y colaboración con esta noble causa en la que Extremadura sigue siendo desde hace nueve años la primera comunidad autónoma en el ranking nacional de donación.

Así, mientras el índice medio de donación en 2021 fue de 36,50 donaciones por cada mil habitantes, en Extremadura se alcanzaron las 48,30, seguida muy de cerca por Castilla y León (45,48) y Asturias (40,44).

Gracias a todas estas donaciones se pudo atender la demanda de la red hospitalaria. Y es que España es autosuficiente en componentes sanguíneos destinados a la transfusión desde hace tres décadas. En concreto, el año pasado se atendió a más de 493.000 pacientes que recibieron 1,8 millones de transfusiones.

Historia de las transfusiones

El Día Mundial del Donante de Sangre se celebra a nivel mundial cada 14 de junio por ser el aniversario del nacimiento del doctor Karl Landsteiner, quien en 1901 dio con la clave de las transfusiones: la compatibilidad sanguínea.

Significó un antes y un después en la Medicina a nivel mundial. Así se pudo saber que tenemos diferentes tipos de glóbulos rojos; es decir, que no tenemos el mismo grupo sanguíneo. Algo clave, ya que hasta entonces se habían realizado diferentes ensayos y experimentos que habían terminado de forma fatal al no conocerse hasta entonces la compatibilidad sanguínea.

Acababa de nacer el sistema AB0 por el que el médico y patólogo austríaco recibió el Premio Nobel de Medicina en 1930. Un galardón más que merecido, ya que su descubrimiento –identificar los cuatro grandes grupos sanguíneos que hoy conocemos (A, B, AB y 0)– condujo a transfusiones de sangre seguras entre personas con grupos sanguíneos compatibles.

Diez años después, en 1940, el doctor Landsteiner descubrió también que, además de esta clasificación, había otra subdivisión llamada RH por la que el grupo sanguíneo puede ser positivo o negativo en función de si los glóbulos rojos poseen o no una proteína adherida a su superficie.