Día Mundial de la EII

Explosión de casos de enfermedad inflamatoria intestinal

La actual tendencia al alza en la incidencia de esta patología llevará a que, en los próximos cinco años, una de cada cien personas en España la padezca

Inflamación del intestino
Inflamación del intestinoDREAMSTIMELA RAZÓN

Es una enfermedad moderna y occidental. Moderna, porque su incidencia ha empezado a tener relevancia hace apenas 30 años; occidental, porque su aparición parece estar muy vinculada al entorno y la dieta. Hablamos de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que, si nada lo remedia, se va a convertir en uno de los principales y más urgentes desafíos de salud, dado el incremento sostenido en su incidencia y que hoy celebra su Día Mundial.

En España las cifras son preocupantes: cerca de 400.000 personas la padecen y se diagnostican en la actualidad 4.000 nuevos casos. «Calculamos que cerca de un 0,8% de la población española está afectada. Sin embargo, es esperable que, en los próximos cinco años, el porcentaje aumente al 1% de la población. Es decir, casi medio millón de personas con EII que afecta tanto a adultos como a niños y adolescentes», advierte Iago Rodríguez-Lago, médico del Servicio de Aparato Digestivo, Unidad de EII, del Hospital de Galdácano y miembro de la junta directiva del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu).

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EII-CU-EC 4T. GallardoLa Razón

«Lo que va creciendo es la prevalencia, o sea el número de casos que tenemos en cada población, porque es una enfermedad crónica que afecta principalmente a gente joven y tiene una muy baja mortalidad asociada. Esto hace que las personas convivan con ella durante muchos años. A poco que la incidencia siga aumentando ligeramente, el número de casos al que tenemos que hacer frente en los hospitales, y que se verá en la población, será cada vez mayor. Ese es el gran reto: si vamos a tener más pacientes en los próximos años o décadas, cómo hacer frente para mantener la calidad asistencial en todo ellos y ofrecer el mejor tratamiento para todos por igual».

Esta tendencia al alza pone de manifiesto la necesidad urgente de comprender mejor los motivos que llevan a este aumento. Porque, aunque se sabe que son diversos los factores de riesgo influyen en este hecho, como los hábitos dietéticos, el tabaco, la predisposición genética, algunas medicaciones y otros relacionados con el estilo de vida, se desconoce su causa exacta.

Precisamente se describe como una enfermedad moderna porque ha estado asociada a los procesos de industrialización, de desarrollo, de crecimiento y de adquisición de hábitos occidentales relacionados con la dieta, el estilo de vida, etc. «Podríamos decir que en España el punto de inflexión podría estar situado entre los años 80 y 90», señala Rodríguez-Lago.

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EII-CU-EC 3T. GallardoLa Razón

Pero, ¿a qué se debe este incremento? «Va unido mucho a los factores de riesgo, al estilo de vida… Sabemos que la dieta es un aspecto importante. Los alimentos que comemos, cómo los conservamos, cómo los procesamos, cómo los cocinamos… Eso influye en la microbiota intestinal. También repercuten los hábitos de vida como el ejercicio físico, los hábitos de fumar, etc. En realidad, la predisposición genética o los genes que tenemos no han cambiado tanto, pero sí que lo ha hecho muchísimo más nuestro entorno que nosotros. Ha cambiado todo lo que nos rodea y esto hace que el cuerpo, ante ciertos estímulos como pueden ser infecciones, ciertas comidas y cambios en la microbiota, se inflame», continúa el experto. Entre estos factores destacan el aumento del consumo de precocinados o el tabaquismo.

Crónica y compleja

La EII es una enfermedad crónica y engloba dos patologías: puede producir inflamación del intestino grueso y el colon, dando lugar a colitis ulcerosa (CU), o bien, cursar con inflamación en cualquier parte del tubo digestivo, lo que origina la enfermedad de Crohn (EC). Los síntomas pueden variar en intensidad, pero con frecuencia incluyen la diarrea, el dolor abdominal, el sangrado rectal, o síntomas generales como la fatiga o la pérdida peso. No obstante, todos impactan en la calidad de vida de los pacientes y su día a día. Y, aunque puede afectar a personas de cualquier edad, es más frecuente que se inicie en torno a los 20-40 años.

Es también una enfermedad compleja. «Además de los síntomas que produce, la inflamación asociada a la enfermedad y los brotes de actividad causan un daño progresivo a nivel de la pared intestinal, lo que ocasiona complicaciones como las estenosis, abscesos o fístulas, que pueden a aparecer tanto a nivel abdominal como perianal, lo que origina aún una mayor disminución de la calidad de vida», afirma el doctor Rodríguez-Lago.

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EII-CU-EC 5T. GallardoLa Razón

La buena noticia es la revolución que se está viviendo en el ámbito de los tratamientos: desde nuevas opciones farmacológicas hasta terapias biológicas innovadoras están permitiendo optimizar la atención a las personas con EII. «Está habiendo una eclosión de tratamientos increíble», asegura Yamile Zabana, vicepresidenta de Geteccu y médico adjunto del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Mútua de Terrassa. Un dato significativo que confirma este punto es lo que señala Rodríguez-Lago: «El 80-90% de los medicamentos que utilizamos a día de hoy no los hemos estudiado en la carrera. Y eso que se me puede considerar joven. De ahí lo importante de estar al día y transmitir información de la enfermedad».

Y es que el hecho de que la incidencia no cese de aumentar subraya la urgencia de avanzar en una terapia que consiga curar la enfermedad. Aunque la Ciencia no ha encontrado respuestas en este sentido, sí ha dado grandes pasos en su abordaje. Uno de los avances en el ámbito de la investigación ha sido, como decíamos, la aparición de nuevos fármacos y, con ello, los estudios que permiten comparar los mecanismos de acción de estas nuevas moléculas.

«Con el conocimiento más profundo de la fisiopatología de la EII se han generado nuevas dianas terapéuticas, consiguiendo optimizar las ya disponibles hasta el momento», asegura la doctora Zabana. Y añade: «A día de hoy, se plantean situaciones que obligan a llevar a cabo un cambio de paradigma del tratamiento de la EII. Estos paradigmas incluyen el tener un plan terapéutico individualizado donde se debe considerar la ventaja de tratar de forma precoz con una terapia adecuada; pero también, la posibilidad de combinar entre terapias avanzadas, hacer tratamientos cíclicos e, incluso, trabajar con el objetivo ambicioso de buscar la remisión lo más profunda posible».

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EII-CU-EC 1T. GAllardoLa Razón

Y es que el desembarco de los biosimilares «que van a revolucionar el mercado de los biológicos» o el uso de las llamadas moléculas pequeñas «que son una opción muy interesante para el tratamiento de la EII, aunque suponga el que aprendamos a manejar efectos adversos nuevos», abren la puerta a la esperanza, como señala Zabana. Además, prosigue, «estamos aprendiendo que el bloqueo de la IL23 parece ser el camino».

En todo este avance hay que destacar el aporte español, valga como ejemplo Eneida, la mayor base de datos de pacientes con EII del mundo. «Abarca desde 2012 hasta 2023. Hasta tal punto es importante que la Agencia Europea del Medicamento la ha recomendado como una de las mas fiables a la hora de desarrollar estudios», apunta Ana Gutiérrez, presidenta Geteccu.

Estudios de todo tipo, ya que la EII tiene, además, un alto impacto en la calidad de vida de las personas, llegando a ser invalidante en algunos casos. «Enfrentarse a ella implica lidiar con desafíos que trascienden lo físico, pues además tiene un impacto profundo en las esferas emocional y social», señala Marta Calvo, médico adjunto al Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda y miembro de la junta directiva de Geteccu. «Sumado a esto, el estigma social vinculado a la enfermedad puede menoscabar la salud mental y dificultar la integración social de quienes la padecen», reconoce. Y es que la ansiedad y la depresión son más prevalentes en estas personas, y verse afectadas sus relaciones sociales o en la esfera sexual.