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Fertilidad

Más de seis de cada diez mujeres que revierten su ligadura de trompas logran el embarazo

Un metaanálisis español con 14.000 pacientes confirma los buenos resultados sin importar el tipo de técnica empleada para deshacerla

Deshacer la ligadura de trompas
Deshacer la ligadura de trompasDREAMSTIMEDREAMSTIME

La ligadura de trompas es un método anticonceptivo permanente que consiste en bloquear, mediante diferentes técnicas, las trompas de Falopio, que son los conductos que conectan los ovarios con el útero; de este modo, se impide el paso de los óvulos, que no podrán entrar en contacto con el semen, y viceversa y, como consecuencia, se evita el embarazo.

Mucha gente cree que esta intervención quirúrgica es irreversible. Sin embargo, se puede deshacer (alrededor del 20% de las mujeres que se somete a una se arrepiente y desea volver a tener la oportunidad de quedarse embarazada) y, además, con muy buenos resultados. Así lo demuestra un estudio español, según el cual en el 65% de los casos en los que la ligadura se revierte, se logra el embarazo.

El trabajo analiza los datos de mas de 14.000 pacientes durante los últimos 10 años y será publicado en este mes de diciembre en la versión impresa de la revista «European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology». «Es la primera vez que se hace un metaanálisis tan amplio de pacientes sometidas a esta técnica y los resultados son muy prometedores», asegura Juan Sastre, autor principal del estudio, que es su trabajo de fin de grado.

Hasta ahora casi la única opción de la inmensa mayoría de aquellas que quieren volver a ser madre en estas circunstancias (según datos del INE, más de 600.000 españolas se han sometido a una intervención de este tipo) es recurrir a la fecundación in vitro (FIV). Sin embargo, y según los datos de este trabajo, con esta técnica quirúrgica no solo se consiguen buenos resultados gestacionales sino que, como destaca Sastre, se reducen los riesgos posteriores asociados a las técnicas de reproducción in vitro, como los embarazos múltiples, los partos prematuros, la preeclampsia o diabetes gestacionales. «El incremento del riesgo que se produce en la FIV para desarrollar este tipo de complicaciones no se da en mujeres que optan por la reanastomosis microquirúrgica», nombre médico que recibe la intervención de restauración.

El 20% de las mujeres que se liga las trompas desea volver a ser madre

Aunque diversos factores influyen en la viabilidad del proceso –como el tipo de técnica empleado al hacer la ligadura o el tiempo transcurrido desde su realización– el éxito depende, sobre todo, de la edad. Así la tasa de embarazo en aquellas que se desligan con menos de 30 años alcanza hasta el 76%. Entre 36 y 39 años el 59% y con más de 40 años el 52%. El 9% tiene aborto espontáneo y el 6% un embarazo ectópico o extrauterino.

«Con los datos que tenemos han dado a luz el 42% de las revertidas», añade Luis Chiva, responsable de la Unidad de Fertilidad de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), director de su Departamento de Ginecología y Obstetricia y también autor del estudio. «Esto lo hemos comparado con la FIV con datos de EE UU y estos datos son especialmente llamativos pues por encima de los 35-40 años la tasa de natalidad es del 43% y con la FIV, después de tres intentos, es del 36%. Con un solo intento es del 27%. Además, estas mujeres emplean sus propios óvulos y ya han tenido embarazos previos».

Y continúa: «Por encima de los 40 años la tasa de embarazo y natalidad con la FIV tras un intento es del 10%, de 13% con dos y del 14% con tres, frente al 36% después de la cirugía de reversión. En menos edad los resultados son más parecidos a la FIV, pero la inmensa mayoría de mujeres que se quiere desligar son mayores de 35 años».

Las razón de los buenos datos obtenidos puede ser que «la población que se somete a cirugía tubárica son normalmente mujeres fértiles que ya han sido madres y, tras la segunda cesárea se la hacen, pero después, por cambio de pareja u otro motivo, quieren tener otro hijo. Es una población de buen pronóstico y, si consigues quitar la obstrucción y que la trompa sea funcional, es lógico que los resultados sean óptimos», cuenta Luis Rodríguez presidente de la Sección de Esterilidad e Infertilidad de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Por último, los resultados del estudio no encuentran diferencia en si es abierta, laparoscópica (que es la que más se realiza) o robótica. La técnica, que empezó a desarrollarse en los 60 y fue perfeccionándose con los años: empezó a hacerse por cirugía abierta, después con laparoscopia menos invasiva y, finalmente, mediante técnicas robóticas. Pero el «boom» de la FIV casi la hizo desaparecer.

Los resultados obtenidos con esta técnica son incluso mejores que la fecundación in vitro

«En los hospitales antes se hacían muchas ligaduras, generalmente después de que la mujer tuviera una o dos cesáreas. Hoy en día ha bajado mucho la demanda porque los métodos anticonceptivos de larga duración son más cómodos, eficaces y fácilmente reversibles. En muchos centros públicos no se realiza salvo ciertos casos. Generalmente se hace en la privada y con un coste alto», cuenta Rodríguez. Por todo ello, «en la actualidad se hacen muy pocas recanalizaciones tubáricas, no más de 25 casos anuales» continúa. Y otro problema añadido además, como confirma Rodríguez, es que «se llevan cabo en muy poquitos centros en España y en el mundo».

Hay distintas técnicas para hacer una ligadura de trompas (ver gráfico) que extirpan más o menos tejido y, cuanto menos agresiva y más pequeña sea la superficie mejor, porque si es muy grande es muy difícil de restaurar y tiene peor resultado. No hay que olvidar que al hacerla se busca que la mujer no vuelva a quedar embarazada. En este sentido, de ellas «los clips parecen los mejor dañinos. Y también los anillos», señala Rodríguez.

La cenicienta

«El 15-20% de las causas de infertilidad de la pareja es porque la trompa no es permeable. Y la patología de la trompa, en la inmensa mayoría, se trata con la fecundación in vitro», asegura Chiva, quien considera que las trompas de Falopio son «la cenicienta de la fertilidad porque nadie se ha planteado recanalizarlas», lamenta. «Nosotros hacemos medicina reproductiva restauradora, buscamos las razones por las que no pueden concebir e intentamos buscar solución al problema. Por eso nos planteamos cuál era la realidad de esta cirugía en el mundo. De ahí surgió el metaanálisis y analizamos publicaciones de entre 2012 y 2022 con más de 10 casos. En total son 14.113 mujeres dentro de 22 estudios en todo el mundo», prosigue el especialista.

Y es que la Clínica de Navarra es de los pocos centros –por no decir el único en España– que la hace. La realizan desde 2013. Fue el Dr. José Ángel Mínguez el que se dedicó a investigar de nuevo con esta técnica, primero en animales y después en mujeres. «En la CUN hemos hecho 43 casos con una media de 38 años de edad; la media desde que se habían sometido a la ligadura era de más de cinco años. La tasa de embarazo que hemos logrado es del 66%. Son cifras humildes todavía, pero deseo empujar y fomentar este procedimiento de Medicina Reproductiva restauradora y ser centro de referencia. Además, estamos intentando ser sostenibles en el precio para que pueda acceder mucha gente que quiera someterse a esta operación. No se pretende ganar dinero con ello, sino no perder y que aquellos que deseen ser padres cuenten con esta opción», señala el director de Ginecología de la clínica.

Alternativa a la in vitro

«Esta cirugía es un poco desconocida. No hemos descubierto nada, pero es el estudio más grande y con más pacientes, y es verdad que la técnica se ha perfeccionado. Lo que buscamos es darla a conocer y sepan que puedan optar a ella, que la FIV no es la única alternativa, y puede dar esperanza a muchas mujeres porque es una cirugía que, en función se sus características, puede tener el 65% de éxito o incluso más. Dos de cada tres que se someten a ella pueden recuperar su fertilidad y volver a ser madres de forma más fisiológica que con la FIV, y más barata. Además de recuperar la fertilidad de forma natural», explica Sastre.

«Es una alternativa para mujeres que, en un momento dado, tenían que someterse sí o sí a FIV, pacientes jóvenes de perfil reproductivo y aquellas con obstrucciones congénita, y darles una posibilidad de tener una gestación de forma natural. Siempre es bueno que haya distintas alternativas y elegir la que mejor se adapte a sus circunstancias, pero cuanto más mejore y se perfeccione la técnica, que prácticamente se había abandonado, mejor», concluye Rodríguez.