Sociedad

Inmunología

Plasmaféresis, una compleja técnica para las enfermedades autoinmunes

Cada sesión dura entre una y cuatro horas según el paciente y sus necesidades

Glóbulos rojos
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La plasmaféresis es una técnica compleja que permite aliviar los síntomas de la afección principal al eliminar las proteínas y los anticuerpos presentes en la sangre responsables del daño inicial. Por eso, este tipo de tratamiento es utilizado principalmente para aquellas enfermedades en las que hay un incremento desmesurado y dañino de proteínas, enzimas o anticuerpos.

Consiste en separar el plasma de las células sanguíneas mediante un proceso de filtración. De este modo, se dividen los diferentes componentes de la sangre extraída de un paciente para poder reemplazar o eliminar algunas sustancias del organismo, como explica el doctor Francisco Amaral-Neiva, especialista del Servicio de Nefrología del Hospital Quirónsalud Córdoba, centro que acaba de incorporar a su cartera de servicios esta técnica.

«Una sesión de plasmaféresis puede durar entre una y cuatro horas, según la superficie corporal del paciente y de la cantidad de plasma que necesite ser intercambiada, pues, según el tipo de enfermedad, podemos realizar recambios del 100% del plasma o del 150%, incrementando así la duración de la técnica», precisa el doctor Amaral-Neiva.

Se emplea con éxito en algunas enfermedades autoinmunes renales, hematológicas y neurológicas. Y, en la actualidad, permite tratar de forma muy rápida algunos trastornos autoinmunes con alto riesgo de secuelas si se demora la intervención terapéutica, como ocurre, por ejemplo, en las patologías del campo de la Neurología que afectan al sistema nervioso, y de la Nefrología, que atacan a los riñones, con riesgo de necesidad de diálisis posterior.

El sistema inmunitario es el responsable de proteger al organismo de enfermedades e infecciones al atacar a los gérmenes que entran. En las enfermedades autoinmunes, que no son contagiosas, el sistema inmunitario identifica partes del cuerpo como algo extraño y las intenta atacar mediante la producción de anticuerpos, pudiendo tener como objetivo un tejido concreto como los vasos sanguíneos o atacar a diferentes tejidos u órganos de manera simultánea, como en el caso del lupus, que puede tener afectación de un solo órgano o de varios como piel, corazón, riñones o cerebro.

Pues bien, la plasmaféresis consiste, según explica el doctor Amaral-Neiva, en una técnica de depuración extracorpórea similar a la diálisis, en la que se extrae la sangre de un paciente a través de un catéter, se pasa por una serie de filtros, denominados plasma filtros, cuya función es la de separar el plasma (la parte líquida de la sangre) de las células sanguíneas (entre las que se encuentran los autoanticuerpos), y se devuelve al paciente esa sangre depurada y filtrada sin anticuerpos.

Así, una vez separado el plasma del paciente con las proteínas que logran pasar por el filtro, «nos quedamos con las células sanguíneas sin los autoanticuerpos que había y que se han quedado en el plasma filtrado. La parte final de la técnica se fundamenta en reemplazar ese plasma que contiene los autoanticuerpos que hemos retirado al paciente, con otro líquido de sustitución, frecuentemente con suero fisiológico y albúmina o bien con plasma obtenido de otros donantes».

Dada la complejidad de este procedimiento, se realiza en la UCI con un equipo multidisciplinar integrado por sanitarios de cuidados intensivos, nefrólogos especializados en terapia renal sustitutiva (diálisis) y técnica de aféresis extracorpórea, un equipo de Medicina Interna experto en el manejo integral del paciente y enfermedades autoinmunes, y neurólogos con experiencia en el abordaje de estas enfermedades con repercusión en el sistema nervioso central, capaz de identificarlas de manera precoz y permitir de este modo no demorar el inicio del tratamiento.

Frecuencia

«El método más frecuente –prosigue el doctor– consiste en un total de entre cinco y nueve sesiones que se pueden realizar a diario o cada dos días según el caso».

«Es habitual combinar en un mismo ciclo de tratamiento sesiones diarias y finalizar con sesiones alternas. Para la mayoría de enfermedades un solo ciclo de tratamiento sería suficiente, por lo que en la mayoría de los casos este tratamiento dura de una a dos semanas».

«No obstante, hay enfermedades que requieren de más sesiones con una cierta periodicidad. Así, hay pacientes en los que se realiza el ciclo inicial descrito y posteriormente se plantean sesiones mensuales o bisemanales según las indicaciones de los médicos», precisa el doctor.

En cuanto a los efectos positivos de la plasmaféresis, estos «duran aproximadamente unos dos o tres meses, que es el tiempo que el sistema autoinmune generalmente tarda en reconstituirse y es el periodo de mayor riesgo infeccioso por este motivo», concluye el especialista.

¿De qué se compone el plasma?

►La sangre está formada por una parte líquida, el plasma, y una sólida: glóbulos rojos, los leucocitos y las plaquetas. El plasma está formado en un 90% por agua, además de sales minerales y proteínas necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Es el líquido en el que se encuentran suspendidas las células de la sangre.

En el caso de las proteínas del plasma, se pueden seleccionar y concentrar, mediante procesos que se realizan en la industria farmacéutica y obtener concentrados de una sola proteína, como la albúmina y otros hemoderivados plasmáticos. Además, el plasma es más denso que el agua, tiene un gusto salado y un color amarillento traslúcido.