Cine

Sangre nueva para «Carrie»

Kimberley Peirce dirige el «remake» de la mítica cinta de Brian de Palma, que introduce las redes sociales en la trama para conectar con el público joven. Chloë Grace Moretz y Julianne Moore protagonizan la cinta

El «remake» reproduce en numerosas ocasiones las mismas escenas que la película original
El «remake» reproduce en numerosas ocasiones las mismas escenas que la película original

La primera pregunta que todos los amantes del cine de terror se hicieron cuando se anunció un remake de la mítica adaptación de 1976 de la novela de Stephen King fue: ¿es realmente necesaria? Esta duda también le surgió a Kimberly Peirce cuando le propusieron la dirección del proyecto. A la realizadora de «Boys don't Cry» (1999) le imponía tanto respeto como sorpresa a los admiradores de la «Carrie» de los setenta. «Claro que me hice esa pregunta, si era una buena idea. Así que pensé que al primero que tenía que llamar era a Brian de Palma, que además es amigo mío y una persona a la que tengo mucho respeto. Me apoyó y yo se lo agradecí enormemente. Así que volví al material original y leí la novela tres veces seguidas. Me fascina su estilo. King es un magnífico escritor. La novela tiene una estructura clásica, y me enamoré del personaje de Carrie White. En todo caso, el material estaba muy por delante de su tiempo; era tan universal que cuarenta años después existe el espacio cultural suficiente para que ambas películas coexistan», asegura la directora.

Intensidad emocional

La fidelidad a la novela original, su «intento de capturar la esencia de la obra de King», dice Peirce, ha hecho, sin embargo, que el resultado no difiera mucho al de la cinta de De Palma, al menos, en lo que al contenido se refiere. Las principales novedades son, obviamente, las intérpretes principales (Spacek y Laurie obtuvieron sendas nominaciones al Oscar por esta película): Chloë Grace Moretz («La invención de Hugo») en el papel de Carrie, y Julianne Moore, en el de su trastornada madre. «Tenemos a una joven que lo único que quiere es ser normal, madurar y salir al mundo. Por otro lado, una madre a la que le aterroriza precisamente ese mundo exterior y se aferra a la religión para protegerse. Reprime y castiga a su hija constantemente. Al principio están muy unidas, pero su relación acaba convertida en una batalla campal. Así que añadí una escena al principio de la película para que el espectador perciba cómo se va transformando esa relación, cómo la intensidad emocional va aumentando, hasta que se llega a un extraordinario clímax», añade Peirce, quien introduce un elemento para actualizar la historia, el uso de las nuevas tecnologías. El principal desencadenante de la ira de Carrie es el continuado acoso que sufre en el instituto. La humillación a la que se ve sometida cobra una nueva dimensión cuando sus compañeras graban las agresiones y las difunden por internet. «Éste es un elemento que creo que puede provocar que los jóvenes conecten más con la película, un público que, además, es probable que no haya visto la original», explica la realizadora.

Sin embargo, el trasfondo de «Carrie», el motivo por el que ha cautivado a varias generaciones, no es otro, según Peirce, que la atracción que tenemos por las historias de venganza, una trama que la directora define como «la historia del origen del superhéroe. Sus poderes vienen con la menstruación y sentí la obligación de explorar esos sentimientos y cómo los maneja: a veces controla sus poderes y otras no, así que, cuando va al baile, no sabemos lo que va a ocurrir. Y lo más importante: para mí, ésta es una historia sobre el bien y el mal, sobre la justicia, sobre la venganza. Ella va a tener su noche de Cenicienta con un precioso vestido, un chico guapo y un gran baile. Pero hay alguien que quiere arrebatárselo todo. Chris se lo quita y Carrie se venga, pero resulta ser una respuesta justa: persigue a la gente que le ha hecho daño. Y lo más increíble es ver cómo la gente conecta con ese sentimiento de venganza. En el fondo, a todo el mundo le gusta ver cómo se hace justicia», cree la directora.

Otra de las decisiones que demuestra que esta nueva «Carrie» tiene como objetivo, principalmente, el público juvenil es la edad de su protagonista. Sissy Spacek tenía 26 años cuando encarnó al personaje en la original, sin embargo, Chloë Grace Moretz es una adolescente. «Tuvimos mucha suerte porque comenzó a vivir muchas de las cosas que vive Carrie en la película. Aunque disfruta de una familia normal, comparte con ella experiencias propias de la edad: esa inocencia y dulzura juvenil y el principio de la rebelión adolescente, lo que constituye la columna vertebral del personaje», comenta la directora.

Tibio estreno en EE UU

El personaje de Margaret, la madre ultrarreligiosa y desequilibrada de Carrie, ofrece el contrapunto para reflejar lo que Julianne Moore, la actriz que la encarna, considera «la rebelión adolescente a través de una relación madre-hija. Aunque en este caso la relación sea extrema, en cierta medida todo el mundo crece y se aleja de la persona que era en su niñez. Carrie crece y reivindica su madurez, pero su madre se lo impide, además de tener que lidiar con su desaventajada posición en la jerarquía social del instituto», cree Moore. Así, esta especie de versión para adolescentes del clásico de la literatura de terror ha conseguido unas buenas cifras durante el fin de semana de su estreno en EE UU, el 18 de octubre (después de numerosos aplazamientos por parte de la distribuidora): entró en el tercer puesto del ranking (no fue capaz de superar a la imparable «Gravity» ni a «Capitan Phillips») y se quedó un poco por debajo de la recaudación que se esperaba, en concreto, tres millones de euros, al no alcanzar los 20. Una muestra de que, en ocasiones, intentar asegurar un gran número de espectadores a través de «remakes» de éxitos probados como el de la película de De Palma (que, además, se adscribe al género de terror), es decir, aplicar una fórmula, no tiene, ni mucho menos, por qué funcionar.

Madre no hay más que una

Aunque es difícil que Julianne Moore (arriba) desmerezca alguno de sus personajes, en esta ocasión es tan icónica la interpretación de Piper Laurie (abajo) que resulta difícil olvidarla al ver esta nueva versión. Moore asegura que se centró en la novela de King para preparar su personaje y, así, evitar las influencias de su antecesora. En su día, Laurie consiguió una candidatura al Oscar por este papel. Para Moore, Margaret podría suponer su segunda.