2014, ¿Un buen año para entonar el «adiós papá»?

El año 2013 se cierra con la tasa de emancipación más baja de los últimos tiempos: solo uno de cada cinco jóvenes españoles viven en la independencia. ¿Será 2014 un buen año para entonar el "adiós papá"?. 500 euros es la cifra que hace posible el anhelado sueño de la independencia.

La emancipación es una moneda de dos caras, ambas lastradas por la crisis económica y con débiles perspectivas de mejora: por un lado está la tasa de desempleo juvenil, con más de millón y medio de jóvenes parados, y por otro la tasa de independencia, que este año bajó un 5,2 % desde 2012 y que, según la OCDE, seguirá en descenso.

Aun así, hay dos buenas noticias para 2014: que quienes emigren a otros países de la zona Euro encontrarán trabajo con mayor facilidad (la tasa de paro europea es de un 12,1 %), y que los que prefieran quedarse en España podrán beneficiarse de la caída del alquiler, aunque todo depende de dónde decidan empezar de cero.

A pesar de las desigualdades en el precio del suelo entre comunidades autónomas, una habitación en una ciudad como Ávila cuesta casi la mitad que en Madrid, y el coste aproximado de la independencia en el territorio nacional asciende a los 500 euros.

¿Cuáles son los gastos que engordan esta factura de la emancipación? El mayor coste es el alquiler, que según el Informe mensual del precio de la vivienda en España del mes de octubre, ha bajado un 0,4 % respecto a septiembre y sitúa en 6,96 € el precio medio por metro cuadrado.

La mayor subida en la factura de la vivienda para los futuros emancipados será el coste de la luz, que según las informaciones que facilitó el Gobierno hace unos días aumentará un 2,3% a partir de enero de 2014.

El agua también se sumará a esta subida generalizada de la factura, añadiendo un plus a los 220 euros anuales por el consumo de agua que se gastaron de media los españoles en 2013, un gasto menor que el de otros servicios como el teléfono, por el que se pagan 840 euros anuales, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Lo bueno de ser un joven emancipado es que todos los gastos se reparten entre los inquilinos, lo cual supone que de los 800 euros que estima la OCU que se gastan al año los consumidores en la factura de la casa, el precio final para un piso compartido oscilará entre los 20 y los 30 € al mes por cabeza.

A los recién independizados como Chloe, estudiante de 22 años, le toca sacar la calculadora todos los meses e ir sumando estos gastos para llegar a los 500 euros: 300 de alquiler, 30 de facturas, y unos 20 de gastos adicionales de teléfono móvil.

Si sumamos unos 50 euros de la cesta de la compra, el coste total de esta joven independizada asciende a los 400 euros, quedando así 100 euros para el ocio y gastos extra, incluido el transporte, que también se ha apuntado al carro del encarecimiento de precios en grandes ciudades como Madrid y Barcelona.

Así, el coste medio de lo que costará emanciparse en España en 2014 será de unos 500 euros al mes, una cifra que aunque a priori resulte modesta apenas un 22,22 % de los españoles entre 16 y 29 años puede afrontarla, según revela el último informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud.

La gran pregunta es: ¿será 2014 el año que permita a jóvenes como Chloe conseguir los recursos necesarios para juntar los 500 euros que cuesta independizarse? La respuesta la tienen los trabajos temporales y las ayudas gubernamentales, de las que vive el 66% de la población juvenil que ha abandonado el nido.

Entre ellos está Andrés, compañero de piso de Chloe que a sus 22 años lleva tres meses trabajando como repartidor en una pizzería con un sueldo de 300 euros al mes, del que solo le sobran 20 euros después de pagar el alquiler.

Para poder sobrevivir trabaja de vez en cuando como monitor de hockey sobre hierba y, aunque asegura que no le gustaría seguir así mucho más tiempo, dice estar satisfecho de haberse independizado: "mi madre es belga, y allí está instaurado que a cierta edad te tienes que ir de casa y buscarte la vida", cuenta sentado a la mesa de la cocina que ya identifica como su nuevo hogar.

En este micromundo en el que conviven Chloe, su novio Lorenzo, Andrés y otros dos compañeros de piso, la incertidumbre económica y la precariedad laboral se han incorporado a su día a día, aunque no han hecho otra cosa que incentivar a estos cinco jóvenes a continuar su proyecto de autonomía temprana.

"Tenemos talento", asegura Chloe convencida de que, en 2014, les sonrían a ella y a sus compañeros las dos caras de la moneda de la emancipación y que puede hacer posible el tándem con el que todos sueñan: ser joven e independiente en España.